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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (1)

Este es el momento más importante de toda la semana. Momento en que nos presentamos ante la verdad de nuestra vida. Ante Dios. Para buscar refugio a la sombra de sus alas. Pero también para pedir la fuerza, la energía, el perdón y el don de la vida que constantemente se renueva.

***

Purifícanos, Señor.


MONICIÓN INICIAL (2)

Hemos venido para encontrarlo. Para encontrar a Aquel que es nuestra fuerza. Para hoy. Para mañana. Para toda la vida.

¿Hay en mí un lugar para Él? ¿Estoy preparado para el encuentro? ¿Estoy dispuesto a encontrar en mí lo que me impide recibirlo hasta el extremo?

***

Pidámosle al Señor que venga. Y transforme. Y sane. Y perdone. Lo que en nosotros hay de mezquino. De estrecho. De indigno.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

En el Evangelio de hoy escucharemos la pregunta de Jesús: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».[1]

Y la respuesta de Pedro: «Tú eres el Mesías». El Ungido. Esperado —consciente o inconscientemente— por cada hombre.

Porque en Él está la verdad del hombre. El sentido de su vida.

Porque en Él está —plenamente presente— el amor de Dios.

***

La pregunta es si estoy preparado para el encuentro. Con Aquel que es «mi» Mesías. «Mi» Salvación. «Mi» Verdad.


[1] Pregunta abierta: se entona hacia abajo.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hoy en el Evangelio escucharemos que Jesús sana a un sordomudo que no podía oír. Que no podía hablar.

Entremos —cada uno— en nuestra alma.

¿Cuánta de esa sordera espiritual hay en mí: la que me impide escuchar la palabra más importante que hoy he de escuchar?[1]

***

Abre, Señor, nuestros oídos. Para que escuchemos tu palabra. Purifícanos.   


[1] Pregunta abierta: se entona hacia abajo.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hoy –en el Evangelio– escucharemos que «nada que entre de fuera puede manchar al hombre».

Nosotros muchas veces le tenemos miedo a lo que nos llega de fuera: el sufrimiento, la soledad, la muerte. Le tenemos miedo a lo que es puro. Siendo que verdaderamente grave es el mal que se incuba en nuestro interior.

***

Purifica, Señor, nuestras mentes y nuestros corazones. Para que nuestro encuentro contigo –en la Palabra y en el Santísimo Sacramento– nos haga más amables y más sinceros.


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Lecturas


MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy en el Evangelio escucharemos la pregunta de Jesús: «¿También ustedes quieren dejarme?[1]» Y la respuesta de Pedro: «Señor, ¿a quién iremos?[2] Tú tienes palabras de vida eterna».

Nos esperan hoy –a cada uno de nosotros– «palabras de vida eterna».

La pregunta es si hay en nosotros el hambre de esta Palabra. Si nuestro corazón es lo suficientemente puro para que esta hambre sea nítida, clara.

***

Purifícanos, Señor. Para que nos presentemos ante Ti en nuestra verdad.


[1] Pregunta cerrada: se entona hacia arriba. [2] Pregunta abierta: se entona hacia abajo.


Después de que el Sacerdote diga la Oración Conclusiva de la Plegaria Universal el monitor hará la Monición antes de la Colecta.Terminada la Monición inicia el Canto del Ofertorio. Favor de coordinarse con el Coro para que espere con el Canto del Ofertorio.


MONICIÓN ANTES DE LA COLECTA

Este domingo es el día de la Colecta Anual para a ayudar a la atención de los sacerdotes enfermos y ancianos de nuestra Arquidiócesis.

Unámonos a ella con un corazón agradecido y generoso, confiando plenamente en nuestro Dios Providente que ama a quien da con alegría y nos regresa el ciento por uno.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

¿Podemos decir que vivimos para Dios?

¿No será que vivimos para nosotros mismos, para nuestras ambiciones, para el dinero, para nuestra felicidad?

***

Cada instante de la vida lo vamos recibiendo de Dios. Y a Él —cada instante— vayamos entregándolo.


Querido monitor/a: las preguntas de esta monición —por ser ser preguntas cerradas— se entonan hacia arriba.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hay momentos en la vida cuando el cansancio, las preocupaciones o los problemas nos superan. Sentimos ganas —como Elías en la Primera lectura de hoy— de dormirnos y no despertar. Queremos «tirar la toalla». Pero es precisamente ahí donde nos sacude y nos agarra el Señor.

***

Atráenos a ti, Señor.

Aliméntanos con tu palabra. Para que no andemos solos por los caminos de la vida.


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UN APUNTE [WS] —

12 de julio de 2018 — Deja un comentario

Vida: única manera

de cubrirse de hojas,

tomar aliento en la arena,

alzar el vuelo con alas;

 

ser perro

o acariciar su cálido pelaje;

 

distinguir el dolor

de todo lo que no lo es;

 

tener lugar en los hechos,

perderse en las vistas,

buscar el menor de los errores.

 

Excepcional ocasión

para recordar por un momento

sobre qué se habló

con la lámpara apagada;

 

y para una vez al menos

tropezar con una piedra,

mojarse con alguna lluvia,

perder las llaves en la hierba;

y seguir con la mirada una chispa en el viento;

 

y sin cesar no saber

algo importante.

 

***

Wislawa Szymborska, Un apunte —

 

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Lecturas


MONICIÓN INCIAL

Venimos al templo porque buscamos al Señor.

Pero quizá lo buscamos mal.

Quizá no lo buscamos a Él, sino los favores que nos puede hacer.

Lo bueno es que Él también nos busca y viene a nosotros. Para mostrarnos la verdad.

***

Purifícanos, Señor. Para que creamos en Ti. Y tengamos hambre de Ti.


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Lecturas


 MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Cristo viene a nosotros. Es Él quien nos convoca. Para que escuchemos su Palabra. Para que recibamos su Cuerpo. Para que cada uno de nosotros encuentre en su interior ese lugar adonde Él quiere venir. Para limpiarlo y transformarlo.

Ese lugar puede ser alguna preocupación. Alguna oscuridad. Puede ser también —y lo sabemos muy bien— algún pecado.

***

Ven, Señor. Con tu Luz y tu Sabiduría. Límpianos. Para que tengamos hambre de Ti.


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