VIA CRUCIS [un gion]

29 de enero de 2019 — Deja un comentario

John 21:17. Two Hearts Beat As One


VIA CRUCIS


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+ En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.


Oración preparatoria


Señor Jesús, Tú nos invitas a seguirte incluso en esta hora extrema tuya.

En ti está cada uno de nosotros. Y nosotros —muchos— somos uno en ti.

En la hora de tu pasión está la hora de la prueba de nuestra vida, en sus aspectos más crudos y difíciles.

Tú caminas delante para guiarnos y para mostrarnos que la Cruz es la Puerta por la que se entra a la vida plena. Danos tu luz y tu gracia al meditar en este Vía Crucis tus pasos para saber y querer seguirte.

Madre Dolorosa, inspíranos los sentimientos de amor con que acompañaste en este camino de amargura a tu Divino Hijo. Amén.


PRIMERA ESTACIÓN


JESÚS ES CONDENADO A MUERTE


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús acepta la sentencia de muerte.

Hoy Cristo es otra vez condenado a muerte y crucificado en cada uno de nosotros cada vez que pensamos mal, que hablamos sin reflexionar, cuando condenamos injustamente o actuamos sin amor.

El Evangelio nos dice: «Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso».

Señor, que al recordar la condena injusta que Tú sufriste, nos cuidemos de no condenar a los demás.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


SEGUNDA ESTACIÓN


JESÚS CARGA CON LA CRUZ


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


La cruz es colocada sobre los hombros de Jesús y Él debe llevarla hasta el Calvario. A pesar de su extrema debilidad, Jesús la recibe.

También nosotros recibimos todos los días una cruz que debemos llevar.

Y nuestra cruz no es de madera sino de pequeñas cosas que forman nuestro día: trabajo, sufrimientos, nerviosismos, etc.

El Evangelio nos dice: «Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz de cada día y me siga».

Señor, concédenos saber aceptar con amor nuestras cruces de cada día, para hacernos dignos de ti.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


TERCERA ESTACIÓN


JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús cae.

Muchos brazos se extienden hacia Él, pero ninguno para ayudarlo.

Son manos de hierro, manos pesadas prontas a golpear.

Muchas veces a lo largo de nuestro camino nos encontramos con personas que sufren, están desalentadas, abatidas por la pobreza y otros sufrimientos. ¿Qué haremos nosotros para levantar al Cristo caído en las personas de aquellos que sufren o se encuentran solos?

Señor, todo aquel que camina, cae. Que sepamos levantarnos y ayudemos a los demás a seguir caminando.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


CUARTA ESTACIÓN


JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús encuentra a su Madre en el camino. Él sangra y Ella tiene el espíritu traspasado por el dolor. Es un encuentro de corazones unidos en la misma causa.

El hombre constantemente se interroga sobre el sentido del dolor, de su validez en la vida humana. El dolor es condición esencial de vida. El crecimiento de la persona provoca a cada momento rupturas dolorosas que son tan indispensables para desarrollarse.

Posiblemente, muy cerca de nosotros, entre los nuestros, en nuestra misma casa, tal vez, alguien necesita de nuestra presencia, como testimonio de amor solidario.

Señor, que nosotros seamos para quienes nos rodean una presencia de paz, y un estímulo que aliente a seguir caminando.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


QUINTA ESTACIÓN


JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Simón de Cirene tomó sobre sus hombros la cruz para ayudar al Salvador en la obra de la Redención.

Al ayudar a nuestros hermanos, también colaboramos en la obra de la Redención. Cuando prestamos ayuda al prójimo en sus penas y apuros, es a Jesús a quien ayudamos a llevar su cruz.

En la familia, en la comunidad, ¿somos capaces de regalar un poco de nuestro tiempo y de amor?

El Evangelio nos dice: «Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes».

Señor, que sepamos donar un poco de nuestro tiempo y de nuestro amor a aquellos que lo necesitan.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


SEXTA ESTACIÓN


LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús está sangrando. Una mujer de entre el pueblo se acerca y limpia su rostro. Es una mujer valiente que afronta la situación cueste lo que cueste.

Hoy el hombre no quiere sencillamente comprometerse con los valores más comunes de la vida humana. Y así permitimos que el mal prospere y que la injusticia triunfe. Y no tenemos el valor de afrontar cristianamente la situación.

Señor, ayúdanos a ser como la Verónica: cristianos audaces, para solidarizarnos con los que lloran y sufren.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


SÉPTIMA ESTACIÓN


JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.

Jesús cayó.

Todos los que caminamos, podemos caer.

Nosotros también caemos por causa de nuestra debilidad, por nuestra fragilidad, por no saber resistir.

Pero, después de alguna falla, si alguien nos da una mano, podemos volver a levantarnos.

¿Tenemos esa actitud de bondad y de amor frente al que ha fallado o se encuentra desesperado por su situación?

Señor, que no nos desalentemos frente a los fracasos o debilidades, sino que sepamos levantarnos y sigamos caminando.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


OCTAVA ESTACIÓN


JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús no pide compasión por Él.

De nada sirve lamentarse por los sufrimientos de los demás si no hacemos por ellos algo concreto.

Cristo no se sometió a los sufrimientos para aparentar o pedir compasión.

Cristo aceptó el dolor para enseñarnos que por la cruz y el dolor se llega a la resurrección.

Frente al dolor, lo importante es aceptarlo y ayudar a los demás a hacer lo mismo.

Señor, que nosotros sepamos asumir una actitud de fe, amor y esperanza frente a nuestro sufrimiento y al de los demás.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


NOVENA ESTACIÓN


JESÚS CAE POR TERCERA VEZ


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Pensando en Cristo maltratado nos afligimos. Pero escenas semejantes ocurren todos los días.

Cuántas veces permanecemos indiferentes frente al sufrimiento de otros que están a nuestro lado, y nos retiramos por temor a comprometernos.

Y ¿cuántas otras veces no habremos sido nosotros mismos causa de caída de otras personas? Recordemos que lo que hacemos al hermano lo estamos haciendo a Jesús.

Señor, que no seamos causa de tropiezo para los demás sino una mano amiga que alivie y levante.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


DÉCIMA ESTACIÓN


JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús termina de recorrer el camino que lo conduce hasta el lugar de su martirio final. Al llegar, es despojado de sus vestiduras ante la mirada angustiada e impotente de su Madre. Jesús calla. No se queja ni se altera. Ha aceptado todo esto por amor.

Nosotros en cambio, aceptamos el dolor solamente con los labios, porque cuando llega nos asustamos y ponemos el grito en el cielo.

Señor, cuando el dolor nos toque y nos despoje de nuestro egoísmo y orgullo, que sepamos llenarnos de tu amor.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


UNDÉCIMA ESTACIÓN


JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Ha llegado el momento más doloroso de Cristo: ser clavado en la cruz.

A pesar de todo el odio y el desprecio, Jesús encuentra palabras de perdón para los responsables de su muerte: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

Y para hacer más palpable su perdón y amor nos deja a su Madre, para que ella nos guíe hacia Dios.

Cristo perdona, disculpa y dona lo mejor que tiene: su Madre. El que ama de verdad, sabe perdonar, disculpar.

Ése es nuestro camino si nos consideramos hijos de Dios y cristianos.

Señor, que tengamos el valor de saber perdonar siempre y a todos.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


DUODÉCIMA ESTACIÓN


JESÚS MUERE EN LA CRUZ


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús termina su misión. Muere en la cruz para salvarnos de la muerte eterna.

Ahora, la muerte y el dolor se hacen llevaderos porque Cristo los venció.

Después de la cruz llega la gloria.

El dolor de Cristo nos redime, nos hace más humanos y nos lleva a comprender mejor el misterio de Dios.

Señor, concédenos la devoción a la santa Misa, porque que en ella se renueva la muerte de Jesús.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


DECIMOTERCERA ESTACIÓN


JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús es descolgado de la cruz. María recibe en sus brazos a Jesús.

María sufre por la muerte de su Hijo y por otra parte se alegra porque la muerte de su Hijo da vida a la nueva humanidad, a la humanidad redimida.

El Hijo inocente muere para darnos vida y para salvarnos.

María acepta el dolor de recibir muerto a su Hijo. Y en su Hijo, nacemos o volvemos a vivir todos nosotros.

Señor, que el dolor por quienes amamos nos lleve a comprender y a amar a aquellos que están lejos de nosotros.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


DECIMOCUARTA ESTACIÓN


JESÚS ES SEPULTADO


Guía: Te adoramos, Cristo y Te bendecimos.

Todos: Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador.


Jesús no tuvo ni siquiera un sepulcro donde descansar. Necesitó de sus amigos para que le prestaran una tumba. Allí fue enterrado esperando la luz de la Pascua, el final de todo camino doloroso.

Pero Jesús, como lo había prometido, no se queda en la tumba fría. Resucita glorioso, dando así un sentido de esperanza a toda muerte.

Señor, que no tengamos miedo a morir, porque la muerte es un paso a la Vida que eres Tú.


Guía: Señor, pequé, ten misericordia de mí.

Todos: Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro, Dios  te salve María y Gloria al Padre.


Oración final


Señor Jesús, hemos llegado al final de este camino doloroso que Tú recorriste.

Ahora levantamos nuestra vista y Te vemos suspendido en la cruz,  con las manos y los pies traspasados por los clavos y con la cabeza coronada de espinas.

Sabemos Señor Jesús, que tu sufrimiento es el fruto de tu infinito amor por nosotros. Tú agonizas y mueres por nosotros.

Haz que también nosotros Te amemos, para que vivamos fielmente a tu pasión y muerte y jamás nos separemos de ti por el pecado.

Te lo pedimos por los dolores de tu Madre la Virgen María. Amén.


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