Domingo 1 de Marzo 2020 — Domingo 1º de Cuaresma A [otra homilía]

29 de febrero de 2020 — Deja un comentario

El miércoles pasado iniciamos la Cuaresma y hoy celebramos el primer domingo de este Tiempo y el Evangelio nos invita a entrar con Cristo en el desierto.

Dice san Mateo que «Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto».

Es el Espíritu quien conduce a Jesús a vivir esta etapa. Es decir: para cumplir su misión Jesús debe pasar por el desierto. Es una imagen que en el Antiguo Testamento conecta inmediatamente con la liberación del pueblo que, después de atravesado el Mar Rojo, camina durante 40 años por el desierto.

Y es Dios quien conduce al pueblo. Y la pregunta que siempre podemos hacernos es la siguiente: ¿por qué el pueblo tuvo que caminar por 40 años para llegar a la tierra de Israel adonde se puede llegar —incluso caminando— en mucho menos que en 40 años?

El problema es que el recorrido que hace el pueblo es un recorrido de transformación. No están listos para entrar en la Tierra Prometida. De hecho en el Libro de los Números nosotros vemos que el pueblo llega bastante pronto a la Tierra Prometida, manda a los exploradores, recibe noticias, pero se negará a entrar. ¿Por qué?

Dicen los rabinos que se necesitó una noche para sacar a Israel de Egipto, pero después se necesitaron 40 años para sacar Egipto del corazón de los Israelitas.

Entonces Jesús va al desierto porque debe pasar, debe entrar en esta lógica. La lógica de la salvación pasa por esta etapa: la etapa del momento vacío.

Entre el bien y el mal, entre la vida no redimida y la vida redimida hay una zona intermedia, una zona oscura que se llama «transformación».

El desierto —en la Biblia— es un lugar de cambio. Es un tiempo de transición, un tiempo de paso. No es un lugar donde se está de manera estable. No se vive en el desierto.El desierto se atraviesa. Por el desierto se pasa. Jesús debe pasar por estos 40 días para ser tentado por Satanás. 

Y nosotros también. Tenemos un desierto que atravesar. Y hay un combate al que hemos de entrar.

Que equivocados están los que piensan que se puede crecer substrayéndose a las dificultades de la vida: los que piensan que la vida es deber estar siempre bien, rodeados de consolaciones y tranquilidad.

Esto no es verdad. Si hay amor en el corazón de un hombre, primero había un combate en este corazón. Si hay una capacidad de servir, de dar misericordia, quiere decir que uno supo afrontar los demonios del propio corazón, que uno supo andar en el desierto, que supo ayunar, que supo decirle no a su propio «yo», que supo ser un poco el capitán de su propio ser y no un simple marinero.

Este es el itinerario que estamos invitados a recorrer en la Cuaresma.

Y uno de los pilares de este camino espiritual a través del desierto cuaresmal es el ayuno.

El ayuno significa la abstinencia de alimentos.

El ayuno comprende también otras formas de privación para una vida más sobria.

Y sin embargo, ese «privarse de algo» no es aún el corazón del ayuno que Dios quiere de nosotros: el ayuno verdadero es el signo externo de una realidad interior, de nuestro compromiso —con la ayuda de Dios— de abstenernos del mal y de vivir del Evangelio.

Es decir que «vivir la Cuaresma» no consiste en «comer esto y no comer aquello». El ayuno al que se nos invita en este tiempo santo debe partir del amor y llevarnos a un Amor más grande.

No creamos que es el comer o el ayunar lo que importa.

Lo que hace verdadero el ayuno es el espíritu con que se come o se ayuna.

Jesús ayunó —siguiendo la tradición de su pueblo— pero también compartió la mesa de ricos y pobres, de los justos y pecadores.  

Por eso necesitamos vivir la profundidad de no darle tanta importancia a la comida de la que nos privamos, sino a la comida que con nuestras privaciones posibilitamos a los necesitados.

Nuestro ayuno voluntario debe ayudar a impedir ayunos obligados de los que sufren necesidad.

Ayunar voluntariamente para que nadie tenga que ayunar a la fuerza. 

Ayunar como una forma concreta de amar.

Ayunar para que otros no ayunen.


No hay comentarios

¡Se el primero en comenzar la conversación!

Puedes dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .