Archivos para Moniciones Adviento Ciclo A

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MONICIÓN INICIAL

El Adviento consume ya sus últimas jornadas y la venida del Señor es inminente.

Ya están encendidas las cuatro velas de la Corona de Adviento.

Ya todo está preparado.

Ahora se cumplen las profecías del Antiguo Testamento…

Nuestra mirada se dirige a Belén…

… porque puede suceder en cualquier momento.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Celebramos hoy el nacimiento del Precursor del Mesías.

Es Juan el Bautista: el niño imposible de venir, el niño imposible de nacer.

Un niño engendrado cuando ha llegado la vejez y la esperanza está marchita.

Un niño que viene después del absurdo de la esterilidad.

Un bebé, por cuya boca y los llantos y las risas, Dios vuelve a hablar a su pueblo.

Este es Juan Bautista: la voz que prepara camino a la Palabra, que es Cristo.

***

Bendito sea este día,

Porque en la tarde de nuestra vida,

Cuando ya todo parece apagarse,

El Señor crea las obras de su gracia,

Suscita una nueva fe,

Un nuevo paso de su Espíritu,

Y un nuevo gozo.

Y realiza en nosotros

Lo que parecía imposible.

Para que su promesa se cumpla.

Y su gloria crezca.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy —en la Octava de Navidad— celebramos la Solemnidad de Santa María Madre de Dios.

En su nombre inauguramos un nuevo año.

Entramos en un nuevo tiempo.

Pedimos que la bendición divina acompañe este tiempo que iniciamos. Que proteja en nosotros lo bueno y sane lo que hay de enfermo y malo.

***

Perdona, Señor, nuestros pecados: los que ahora pesan sobre nuestras conciencias, y aquellos con los que Te ofendimos durante este último año.

Purifica nuestros corazones.

Para que —nuevos y fortalecidos— entremos en este nuevo tiempo.


Querido monitor/a: Los puntos (.) representan el semáforo rojo y se entonan hacia abajo ↘.  Aprovecha para tomar aire en esos semáforos.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

En este primer día del año la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada de fe y de amor en la Madre de Jesús y Madre nuestra.

En sus manos maternales ponemos nuestras esperanzas.

A ella le presentamos nuestros buenos propósitos y anhelos.

A ella le pedimos que nos bendiga como la mamá bendice a sus hijos que deben partir de viaje.

Porque un nuevo año es como un viaje que emprendemos con la luz y la gracia de Dios.

Que este nuevo año sea un camino de paz para toda persona y para toda familia, para cada país y para todo el mundo.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

En este primer día del año, en el clima gozoso de la Navidad, la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada de fe y de amor en la Madre de Jesús, fuente de toda bendición.

Desde todos los rincones de la tierra, los creyentes elevan hoy la oración para pedir al Señor el don de la paz.

Unidos en oración le pedimos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, que extienda sobre nosotros el manto de su protección maternal.

Y que el evangelio de la fraternidad hable a cada conciencia y derribe los muros que impiden a los enemigos reconocerse hermanos.


MONICIÓN INICIAL (opción 4)

En este primer día del año la Iglesia fija su mirada en la celestial Madre de Dios que estrecha entre sus brazos al Niño Jesús: fuente de toda bendición.

También nos unimos hoy en oración por la Jornada Mundial de la Paz e invocamos la poderosa intercesión de María -Madre del Príncipe de la Paz- para que la familia humana entre con esperanza en este nuevo tiempo que Dios nos regala, y viva en la fraternidad y en la paz el año que hoy comienza.


ORACIÓN UNIVERSAL

Presentemos nuestra plegaria al Padre, por intercesión de Jesucristo, el Príncipe de la Paz.

A cada petición vamos a decir: ¡Bendícenos con tu paz, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que el papa, los obispos, los sacerdotes y todos los fieles sean en el mundo instrumentos de la paz que viene de lo Alto. OREMOS

2. Por los pueblos que sufren las atrocidades de la guerra. Para que la Santa Madre del Redentor obtenga para ellos el don navideño de la paz. OREMOS

3. Por los enfermos y los que viven preocupados. Para que poniendo sus inquietudes en manos de María encuentren el consuelo y la ayuda necesaria. OREMOS

4. Por quienes en otros años celebraban con nosotros estas Santas Fiestas y han partido de este mundo. Para que en el Reino Eterno contemplen el rostro de Cristo. OREMOS

5. Por nosotros aquí reunidos. Para que en el año que hoy comienza nos dejemos transformar por el Señor y seamos constructores de la paz en nuestro mundo. OREMOS

Escucha, Padre, lo que Te hemos pedido y haz que cada vez seamos más fieles a Tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.


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Lecturas – Misa de Medianoche 


KALENDA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Les anunciamos, hermanos, una Buena Noticia,

una gran alegría para todo el pueblo:

¡escúchenla con corazón gozoso!

Habían pasado miles y miles de años

desde que, al principio, Dios creó el cielo y la tierra

e hizo al hombre a su imagen y semejanza;

y miles y miles de años desde que cesó el diluvio

y el Altísimo hizo resplandecer el arco iris: signo de alianza y de paz;

y dieciocho siglos desde la migración de Abraham,

nuestro padre en la fe, desde Ur de los caldeos;

y trece siglos desde la Salida del pueblo de Israel de Egipto

bajo la guía de Moisés;

y mil años desde la unción de David como rey,

y en la semana sexagésima quinta, según la profecía de Daniel,

en la época de la centésima nonagésima cuarta Olimpíada,

en el año 752 de la fundación de Roma,

en el año cuadragésimo segundo del imperio de Octavio Augusto,

mientras sobre toda la tierra reinaba la paz,

en Belén de Judá, pequeña aldea de Israel,

ocupada entonces por los romanos,

en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada,

de María Virgen, Esposa de José,

de la casa y familia de David,

nació Jesús,

Dios eterno,

Hijo del Eterno Padre y hombre verdadero,

llamado Mesías, es decir, Cristo,

el Salvador que los hombres esperaban!

¡Alégrense, hermanos!

Esta es la buena noticia del ángel:

«Les ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor».


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Iniciamos la cuarta semana de Adviento y nuestra espera se hace cada vez más intensa.

Anhelamos que venga. Que habite con nosotros. Lo seguimos esperando.

Aunque —en realidad— Él está presente.

En esta Misa nos abrimos a Su presencia.

Nos abrimos al gran misterio de la Encarnación: de Dios que se hace uno de nosotros.

***

Purifícanos, Señor.

Para que encuentres un lugar en la posada.

En la posada de nuestra vida.

En la posada de nuestro corazón.


Querido monitor: Esta monición es de carácter meditativo. Debes prepararla con tiempo. No corras al leerla. Ubica en el texto unos signos misteriosos que llamamos puntos [.] Los puntos [.] —aunque sean pequeños— son muy importantes. Representan el semáforo rojo y se entonan hacia abajo  ↘. Aprovecha para tomar aire en esos semáforos. Espero lo tomes en cuenta.

Si no pudiste preparar esta monición con anterioridad, por favor no la leas. Simplemente avisa al sacerdote.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

El Adviento consume ya sus últimas jornadas y la venida del Señor es inminente.

María va a dar a luz al Salvador, porque así lo dijo el profeta: «He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios—con—nosotros».

Ya están encendidas las cuatro velas de la Corona de Adviento.

Ya todo está preparado.

Nuestra mirada se dirige a Belén…

… porque puede suceder en cualquier momento.


Indicación importante: Esta monición de carácter meditativo es muy breve. Su objetivo es introducirnos ya en el clima de la Navidad. Por eso hay que leerla con amor, de manera pausada, como con asombro ante el Misterio de Dios que se hace Niño.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

El Adviento consume ya sus últimas jornadas y la venida del Señor es inminente.

Ya están encendidas las cuatro velas de la Corona de Adviento.

Ya todo está preparado.

Ahora se cumplen las profecías del Antiguo Testamento…

Nuestra mirada se dirige a Belén…

… porque puede suceder en cualquier momento.


Indicación importante: Esta monición de carácter meditativo es muy breve. Su objetivo es introducirnos ya en el clima de la Navidad. Por eso hay que leerla con amor, de manera pausada, como con asombro ante el Misterio de Dios que se hace Niño.


ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos a Jesús, luz y esperanza de la humanidad entera.

A cada petición vamos a responder: ¡Ven, Señor Jesús!

1. Por nuestra Madre la Iglesia, que ha recibido, como María, la misión de dar a luz a Cristo. Para que en medio del mundo sea la presencia de Emanuel, «el Dios—con—nosotros». OREMOS

2. Por nuestro País y todos sus habitantes. Para que las próximas fiestas de Navidad nos ayuden a avanzar por los caminos de la paz. OREMOS

3. Por los más necesitados. Para que en esta Navidad, Dios les conceda experimentar la alegría del amor fraterno. OREMOS

4. Por quienes viven sumergidos en dudas e incertidumbres. Para que el Nacimiento del Señor aleje de ellos las tinieblas y colme sus corazones de luz y esperanza. OREMOS

5. Por los matrimonios cristianos. Para que, ante las dificultades, confíen siempre en la ayuda de Dios. OREMOS

6. Por nosotros. Para que, con la delicadeza de María, preparemos nuestros corazones para el nacimiento de Cristo y compartamos nuestra alegría con los que pasan necesidad. OREMOS

Escucha nuestras oraciones, Señor, y aviva nuestra esperanza, para que podamos descubrirte presente entre nosotros y Te recibamos con fe y gratitud cuando vengas a salvarnos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.