Archivos para Moniciones Cuaresma 2018

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MONICIÓN INICIAL

(Antes de la entrada del sacerdote)

En la celebración de hoy contemplaremos el sufrimiento y la muerte del Inocente.

Con Él ofreceremos al Padre las muertes violentas de inocentes y culpables.

Las muertes lentas de jóvenes y ancianos.

Nuestras propias muertes.

Y todo el misterio del sufrimiento.

No es una Misa: la Iglesia no celebra Misa en este día.

O mejor dicho: estamos todavía en la Misa que hemos empezado el día de ayer.

Pero no estamos en unas exequias, ni guardando luto.

Por eso el color de hoy es rojo: es el primer acto del Misterio Pascual.

— Escucharemos el relato completo de la Pasión según San Juan.

— Oraremos por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

— Nos acercaremos a venerar el madero de la Cruz del Señor.

— Y terminaremos recibiendo el Cuerpo de Cristo entregado por nosotros, que reservamos anoche en el Monumento.

***

Ahora vamos a comenzar esta celebración. (De pié y) En silencio absoluto recibiremos al sacerdote, y junto con él nos arrodillaremos, orando ante Jesús desde lo más profundo de nuestro corazón.


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MONICIÓN INICIAL

En esta tarde Santa, a la misma hora aproximadamente en la que Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Cena Pascual, nosotros, como comunidad creyente, nos unimos también a su Mesa, reviviendo aquel momento entrañable.

Jesús sabía que aquella era su «ultima cena». Sabía que estaba decretada su muerte.  Por eso, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: partió el pan y se los dio a sus discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos: «Hagan esto en memoria mía».

Una vez terminada la Cena, se quitó el manto, echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.

Desde entonces, generaciones de cristianos, de todos los tiempos y de todas las razas, han conservado vivos estos recuerdos y los han transmitido hasta nosotros.

Vivamos con intensidad este momento, dejándonos transformar por la Palabra de Dios y por la comunión en su Cuerpo, y así crezca la fraternidad entre todos los hombres.

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RECEPCIÓN DE LOS SANTOS ÓLEOS

(Terminada la Oración de los Fieles)

Monitor:

En estos momentos, antes de preparar el Altar para el Santo Sacrificio, haremos entrega a nuestro Párroco de los santos Óleos, es decir los aceites que fueron bendecidos y consagrados esta mañana en la Santa Iglesia Catedral por el Pastor de nuestra Arquidiócesis, Mons. Alfonso Cortés.

Empieza la procesión con los aceites y la asamblea entona: Pueblo de Reyes

Ministro (al llegar al presbiterio):

Reverendo Padre, hemos visto la obra maravillosa de Dios al participar en la Misa Crismal.

El señor Arzobispo nos entregó estos Óleos, para que nosotros te los diéramos a ti y ellos nos sigan transmitiendo la vida de Dios.

Él te los encomienda a ti, como responsable de esta Comunidad Parroquial y a todos nos envía un saludo y su bendición.

Monitor:

Todos respondemos: Demos gracias a Dios.

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2 Peter 1:16. Eyewitnesses Of His Majesty


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MONICIÓN INICIAL

Hoy es Miércoles de Ceniza. Y nos reunimos para iniciar juntos la Cuaresma.

Para nosotros es un día muy especial, en el cual la Iglesia nos ofrece un rito de perdón y de reconciliación.

La imposición de la ceniza es símbolo –sobre todo– de abrirse a la misericordia divina.

En la Misa de hoy se omite el Acto Penitencial, que se realizará en la imposición de la Ceniza, que llegará luego de escuchar las lecturas bíblicas y la homilía del sacerdote.

Después de la explicación de la Palabra de Dios, el celebrante bendecirá la ceniza y comenzará su imposición.

La Cuaresma ha empezado.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

(Antes de la entrada del sacerdote)

En la celebración de hoy contemplaremos el sufrimiento y la muerte del Inocente.

Con Él ofreceremos al Padre las muertes violentas de inocentes y culpables.

Las muertes lentas de jóvenes y ancianos.

Nuestras propias muertes.

Y todo el misterio del sufrimiento.

No es una Misa: la Iglesia no celebra Misa en este día.

O mejor dicho: estamos todavía en la Misa que hemos empezado el día de ayer.

Pero no estamos en unas exequias, ni guardando luto.

Por eso el color de hoy es rojo: es el primer acto del Misterio Pascual.

— Escucharemos el relato completo de la Pasión según San Juan.

— Oraremos por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

— Nos acercaremos a venerar el madero de la Cruz del Señor.

— Y terminaremos recibiendo el Cuerpo de Cristo entregado por nosotros, que reservamos anoche en el Monumento.

***

Ahora vamos a comenzar esta celebración. (De pié y) En silencio absoluto recibiremos al sacerdote, y junto con él nos arrodillaremos, orando ante Jesús desde lo más profundo de nuestro corazón.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

En esta tarde Santa, a la misma hora aproximadamente en la que Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Cena Pascual, nosotros, como comunidad creyente, nos unimos también a su Mesa, reviviendo aquel momento entrañable.

Jesús sabía que aquella era su «ultima cena». Sabía que estaba decretada su muerte.  Por eso, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: partió el pan y se los dio a sus discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos: «Hagan esto en memoria mía».

Una vez terminada la Cena, se quitó el manto, echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.

Desde entonces, generaciones de cristianos, de todos los tiempos y de todas las razas, han conservado vivos estos recuerdos y los han transmitido hasta nosotros.

Vivamos con intensidad este momento, dejándonos transformar por la Palabra de Dios y por la comunión en su Cuerpo, y así crezca la fraternidad entre todos los hombres.

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RECEPCIÓN DE LOS SANTOS ÓLEOS

(Terminada la Oración de los Fieles)

Monitor:

En estos momentos, antes de preparar el Altar para el Santo Sacrificio, haremos entrega a nuestro Párroco de los santos Óleos, es decir los aceites que fueron bendecidos y consagrados esta mañana en la Santa Iglesia Catedral por el Pastor de nuestra Arquidiócesis, Mons. Alfonso Cortés.

Empieza la procesión con los aceites y la asamblea entona: Pueblo de Reyes

Ministro (al llegar al presbiterio):

Reverendo Padre, hemos visto la obra maravillosa de Dios al participar en la Misa Crismal.

El señor Arzobispo nos entregó estos Óleos, para que nosotros te los diéramos a ti y ellos nos sigan transmitiendo la vida de Dios.

Él te los encomienda a ti, como responsable de esta Comunidad Parroquial y a todos nos envía un saludo y su bendición.

Monitor:

Todos respondemos: Demos gracias a Dios.

Monitor:

El Óleo de los Enfermos.

Sacerdote:

Que los enfermos que son ungidos con este Óleo experimenten la compasión de Cristo y su amor redentor, en el cuerpo y el alma.

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

El Óleo de los Catecúmenos.

Sacerdote:

Que mediante la unción con este Óleo, los que van a recibir las aguas salvadoras del Bautismo, sean fortalecidos por Cristo para resistir el poder de Satanás y rechazar el mal en todas sus formas.

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

El Santo Crisma.

Sacerdote:

Que mediante la unción con este Crisma perfumado, los niños y adultos que son bautizados y confirmados, y los sacerdotes que son ordenados, experimenten el don de la gracia del Espíritu Santo.

Monitor:

Todos respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Monitor:

Nos podemos sentar.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Cercana ya la Noche Santa de la Pascua —después de habernos preparado con nuestra penitencia y obras de caridad— nos disponemos hoy a entrar en los misterios de la Semana Mayor. Misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusalén entre voces de júbilo: ¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Pero luego —como veremos en la lectura de la Pasión—  se escuchó aquel tremendo grito de la muchedumbre: ¡Crucifícalo!

Cada uno de nosotros cabe entre estas dos palabras: «Hosanna» y «Crucifícalo». Porque no se trata sólo de algo que sucedió hace dos mil años.

Es algo que sucede en la vida de cada uno de nosotros.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.


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Lecturas 


MONICIÓN INICIAL

Estos dos domingos que quedan de Cuaresma nos introducen ya en el corazón mismo del misterio de la Redención: del misterio de la Cruz.

Según una antigua tradición a partir de hoy las cruces en las iglesias se cubrían y permanecían cubiertas hasta el Viernes Santo. Para recordarnos que no somos dignos de mirar a los ojos del Crucificado.

Que este Tiempo de Pasión sea para nosotros ocasión para orar, para meditar: también en esta santa Misa y en los días santos que se acercan.

***

Purifícanos, Señor. Purifica nuestros ojos.

Para que seamos dignos de contemplar el misterio de tu misericordia.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL 

«Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo».

Esa frase la escucharemos en el Evangelio. Es la esencia de la liturgia de hoy.

«Dios dio a su Hijo».

Podemos preguntar si hay alguien que recibe este don.

Es una pregunta y un desafío para cada uno de nosotros: recibir el don. Recibir a Dios mismo.

***

Purifica en nosotros, Señor, todo aquello que no está dispuesto a recibir el don.

Aquello en lo que estamos encerrados. Esclavos de nosotros mismos.

Esclavos de nuestra oscuridad.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


 

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Nos presentamos hoy —ante el Señor— para pedir su auxilio.

Quizá perdidos. Quizá distraídos. Quizá nuestros pensamientos y corazones están en otro lugar.

      ***

Ven, Señor. Para que estemos preparados. Para ti. Que estás presente y que vienes. A cada uno.   

Llévanos contigo a tu Monte Santo.

Purifícanos.

Purifica nuestros ojos.

Para que podamos verte.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


 
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