Archivos para Moniciones dominicales

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Hay momentos cuando sentimos que nuestra vida está como en ruinas. Desolada. Que se nos acabó la alegría. Como el vino en aquella boda en Caná. El vino del matrimonio. El vino de la familia. El vino de la salud. El vino de la fe.

— Considera invitar a María. Ella interviene cuando en tu mesa falta el vino.

— Considera invitar a Jesús. Él puede llenar las tinajas de tu corazón con un vino mejor.

[Considéralo. Jesús empieza a mostrar su gloria —en nuestra vida—  cuando se acaba nuestro vino.]

***

Señor, purifícanos, para que veamos signos de tu amor y de tu poder en nosotros y  en torno a nosotros. Para que la participación en esta Santa Misa sea para nosotros un nuevo descubrimiento de tu poder y amor.


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MONICIÓN INICIAL

Celebramos hoy la Fiesta de la Familia de Jesús, María y José. Que es también la fiesta de todas las familias. De las familias logradas, maravillosas. Y también de las familias difíciles que necesitan apoyo.

Una luz nos ofrecerá el Evangelio. Una palabra inquietante. Que hay que recibir en el corazón. Para encontrar a Aquel que hemos perdido. Para que Él crezca en nosotros. Para que también nosotros crezcamos en sabiduría y en gracia. Y alcancemos la estatura de Cristo.

***

Perdónanos, Señor, todos nuestros pecados. Especialmente aquellos con los que herimos a nuestros seres queridos y dañamos a los que amamos. Concédenos la gracia para cambiar.


 

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo: Aquel que era, que es y que viene, y que ahora está con nosotros y nos invita a la mesa de su Palabra, a la mesa de su Cuerpo.

***

Señor, purifícanos. Para que entendamos que nuestra libertad consiste en que sólo Tú eres nuestro Rey y nuestro Señor.


ORACIÓN UNIVERSAL

Llenos de confianza, dirijamos nuestras súplicas a Cristo Rey del Universo y Señor de nuestras vidas.

A cada petición diremos: ¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!

1. Por la Iglesia Universal. Para que proclame la realeza del Cristo en la tierra, haciéndose servidora de todos. OREMOS.

2. Por nuestros sacerdotes. Para que sigan los pasos de Aquél que no vino a ser servido sino a servir. OREMOS.

3. Por los que tienen autoridad y poder. Para que, a ejemplo de Cristo Rey, lo ejerzan como un servicio, defendiendo a los más pequeños y vulnerables de nuestra sociedad. OREMOS.

4. Por los más necesitados y por los que sufren. Para que encuentren en nosotros una ayuda activa y solidaria. OREMOS.

5. Por los que no conocen el Evangelio del Reino. Para que puedan descubrir el camino de vida que Jesús nos ofrece. OREMOS.

6. Por los jóvenes. Para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS.

7. Por nuestros difuntos. Para que el Señor les conceda la corona de la vida en el Reino Eterno. OREMOS.

8. Por nuestra Comunidad parroquial. Para que la caridad fraterna destruya los poderes del mal y Cristo sea Rey y Señor de nuestras vidas. OREMOS.

Escucha, Padre, la oración de tu familia y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hemos dejado fuera el ruido. Los sonidos. Todas nuestras ocupaciones. Y entramos en el espacio de silencio. No de aislamiento, sino de silencio y de recogimiento. Para escuchar la Voz más importante. La Voz con la que Dios nos habla. Y nos llama a cado uno por nuestro nombre. Para hacernos esa pregunta que en el principio había hecho a Adán: ¿Dónde estás?

***

Pidámosle al Señor que nos abra.

Para que lo escuchemos.


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MONICIÓN INICIAL

Hoy en la liturgia retomamos el Tiempo Ordinario. Por eso el color verde de las vestiduras del sacerdote. Y el color verde nos habla de la esperanza. Porque este tiempo —aparentemente ordinario— es el tiempo de nuestra espera del Señor. Que subió al cielo pero prometió volver. Eso lo vamos a vivir de nuevo en el Adviento. Pero ya ahora vivimos en la espera diaria del Señor. No sólo mirando el cielo, sino abriendo nuestros ojos a todo lo que Él nos indica como camino. A todo lo que es importante para Él.

***

Purifica nuestros ojos, Señor. Para que podamos verte.

Para que podamos vernos, como tú nos ves.


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