Archivos para Moniciones Navidad 2016

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Lecturas


Anuncio de la Pascua y de las celebraciones móviles


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy es la Epifanía del Señor.

Hoy Dios se hace Luz para iluminar los caminos de nuestra vida.

Porque Jesús viene para todos.

Y la estrella que guió a los Magos brilla también para nosotros.

***

***

Abre nuestros ojos, Señor.

Para que veamos la estrella que Tú has encendido.

Para cada uno de nosotros.


Querido monitor/a: Los puntos (.) representan el semáforo rojo y se entonan hacia abajo ↘ . Aprovecha para tomar aire en esos semáforos.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Hoy es la Epifanía del Señor.

Hoy, Dios se hace Luz para iluminar los caminos de nuestra vida.

Y nosotros -como los Magos de Oriente-  venimos a adorar al Niño recién nacido y a ofrecerle nuestra vida como ofrenda de amor.

Porque Jesús viene para todos.

Y la luz de la estrella que guió a los Magos brilla también para nosotros.

Para conducirnos a la verdad que anhelamos en lo más profundo de nuestra alma.

Abramos los ojos.

Para ver.

La estrella.

Que Dios ha encendido.

Para cada uno de nosotros.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Hoy es la Epifanía del Señor.

Hoy Cristo se manifiesta como Luz y Salvador de todos los pueblos.

Al igual que los Magos de Oriente, también nosotros queremos venir a adorar al Niño recién nacido y a ofrecerle nuestra vida como ofrenda de amor.

¡Dejémonos conducir por la estrella luminosa de la fe y reconozcamos en Cristo la única Luz que puede guiar nuestros pasos!


MONICIÓN INICIAL (opción 4)

Celebramos hoy la Epifanía del Señor: la Manifestación de Cristo como Luz y Salvación de todo el género humano.

Y nosotros también, como aquellos magos de Oriente —guiados por la estrella luminosa de la fe— venimos para acercarnos al Niño de Belén y reconocer que Él es nuestro Señor y Luz que ilumina nuestras vidas.

Por eso nuestra actitud de hoy es de alabanza al Salvador que nos llama a todos a levantarnos y a ser luz para todas las personas, para que nuestra vida sea esta manifestación de Dios que nos trae la justicia, la libertad, la esperanza y el amor.



ANUNCIO DE LA PASCUA Y DE LAS CELEBRACIONES MÓVILES  

Queridos hermanos,

con el favor de la misericordia de Dios

—así como nos hemos alegrado por el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo—

les anunciamos la alegría de la Resurrección de nuestro Salvador.

El día 1 de marzo será el Miércoles de Ceniza, comienzo del ayuno de la Sagrada Cuaresma.

El día 16 de abril celebraremos con alegría la Santa Pascua de Nuestro Señor Jesucristo.

El día 28 de mayo: la Ascensión del Señor.

El día 4 de junio: la Fiesta de Pentecostés.

El día 15 de junio: la Fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

El día 3 de diciembre será el primer Domingo del Adviento de Nuestro Señor Jesucristo, a Quien sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


ORACIÓN UNIVERSAL

Iluminados por los misterios de la gracia, imploremos, hermanos, con ánimo confiado y agradecido, la misericordia del Señor.

A cada petición diremos: ¡Señor, danos tu Luz!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que ilumine a los hombres de toda la tierra con la luz que resplandece en el rostro de Cristo. OREMOS

2. Por nuestra Patria. Para que la luz de Cristo llegue hoy a cada hogar. OREMOS

3. Por las familias que viven en la oscuridad. Para que la Luz del Nacimiento de Cristo las ilumine y transforme. OREMOS

4. Por los que sufren sin esperanza. Para que brille sobre ellos esa estrella que conduce a la salvación. OREMOS

5. Por nosotros y por nuestra Comunidad. Para que —guiados por la estrella de la fe— sepamos recono­cer el rostro de Dios en los más pequeños y necesitados. OREMOS

Señor y Dios nuestro, que Te manifiestas a cuantos Te buscan, escucha los deseos y las oraciones de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy —en la Octava de Navidad— celebramos la Solemnidad de Santa María Madre de Dios.

En su nombre inauguramos un nuevo año.

Entramos en un nuevo tiempo.

Pedimos que la bendición divina acompañe este tiempo que iniciamos. Que proteja en nosotros lo bueno y sane lo que hay de enfermo y malo.

***

Perdona, Señor, nuestros pecados: los que ahora pesan sobre nuestras conciencias, y aquellos con los que Te ofendimos durante este último año.

Purifica nuestros corazones.

Para que —nuevos y fortalecidos— entremos en este nuevo tiempo.


Querido monitor/a: Los puntos (.) representan el semáforo rojo y se entonan hacia abajo ↘.  Aprovecha para tomar aire en esos semáforos.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

En este primer día del año la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada de fe y de amor en la Madre de Jesús y Madre nuestra.

En sus manos maternales ponemos nuestras esperanzas.

A ella le presentamos nuestros buenos propósitos y anhelos.

A ella le pedimos que nos bendiga como la mamá bendice a sus hijos que deben partir de viaje.

Porque un nuevo año es como un viaje que emprendemos con la luz y la gracia de Dios.

Que este nuevo año sea un camino de paz para toda persona y para toda familia, para cada país y para todo el mundo.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

En este primer día del año, en el clima gozoso de la Navidad, la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada de fe y de amor en la Madre de Jesús, fuente de toda bendición.

Desde todos los rincones de la tierra, los creyentes elevan hoy la oración para pedir al Señor el don de la paz.

Unidos en oración le pedimos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, que extienda sobre nosotros el manto de su protección maternal.

Y que el evangelio de la fraternidad hable a cada conciencia y derribe los muros que impiden a los enemigos reconocerse hermanos.


MONICIÓN INICIAL (opción 4)

En este primer día del año la Iglesia fija su mirada en la celestial Madre de Dios que estrecha entre sus brazos al Niño Jesús: fuente de toda bendición.

También nos unimos hoy en oración por la Jornada Mundial de la Paz e invocamos la poderosa intercesión de María -Madre del Príncipe de la Paz- para que la familia humana entre con esperanza en este nuevo tiempo que Dios nos regala, y viva en la fraternidad y en la paz el año que hoy comienza.


ORACIÓN UNIVERSAL

Presentemos nuestra plegaria al Padre, por intercesión de Jesucristo, el Príncipe de la Paz.

A cada petición vamos a decir: ¡Bendícenos con tu paz, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que el papa, los obispos, los sacerdotes y todos los fieles sean en el mundo instrumentos de la paz que viene de lo Alto. OREMOS

2. Por los pueblos que sufren las atrocidades de la guerra. Para que la Santa Madre del Redentor obtenga para ellos el don navideño de la paz. OREMOS

3. Por los enfermos y los que viven preocupados. Para que poniendo sus inquietudes en manos de María encuentren el consuelo y la ayuda necesaria. OREMOS

4. Por quienes en otros años celebraban con nosotros estas Santas Fiestas y han partido de este mundo. Para que en el Reino Eterno contemplen el rostro de Cristo. OREMOS

5. Por nosotros aquí reunidos. Para que en el año que hoy comienza nos dejemos transformar por el Señor y seamos constructores de la paz en nuestro mundo. OREMOS

Escucha, Padre, lo que Te hemos pedido y haz que cada vez seamos más fieles a Tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.


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Lecturas – Misa de medianoche


Lecturas – Misa de la aurora


Lecturas – Misa del día


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Jesús nació en la ciudad de Belén.

Hoy recordamos este acontecimiento histórico.

Pero no debemos limitarnos a eso. Pues se trata también de una realidad mística: Cristo quiere nacer en el alma —es decir— en la vida de cada uno de nosotros.

***

Purifícanos, Señor, de todo lo que no es Tuyo.

De todo lo que no Te hemos entregado y que son nuestros pecados.

Purifícanos, Señor.

Para que puedas nacer en cada uno de nosotros.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

El Señor está con nosotros porque su nombre es Emanuel:

Aquel que de manera inesperada, sorprendente, habitó entre nosotros,

el Dios-no-por-encima-de-nosotros,

sino con-nosotros,

cercano,

humano,

indefenso como un niño.

A este Dios lo saludamos hoy.

Porque en esta Santa Misa,

como hizo en otro tiempo en Belén,

también vendrá a nosotros.

***

Purifícanos, Señor, de nuestros pecados. Para que seamos tan puros y sencillos que podamos reconocer Tu presencia en nosotros.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

Hoy, todo nos habla de alegría porque es Navidad.

Hoy, Dios se hace ternura en el Niño de Belén.

Hoy, María y José nos lo ofrecen para que lo recibamos en nuestro corazón.

***

Abramos hoy las puertas de nuestra vida.

Y Él pondrá su tienda en nosotros.

Abramos hoy el corazón.

Con sencillez y humildad.

Y Él nos colmará.

De su gracia.

Y de su salvación.


ORACIÓN UNIVERSAL

Pensando en las fiestas que estamos celebrando y atentos a las necesidades de todos, dirijamos nuestras plegarias a Dios Padre todopoderoso.

A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que sea un pesebre en el que todos puedan contemplar, adorar y amar a Jesús: el Salvador del mundo. OREMOS

2. Por todos los pueblos, ciudades y naciones. Para que abunde en la tierra la hospitalidad, la justicia, la libertad y la prosperidad. OREMOS

3. Por las personas y familias enemistadas. Para que alcancen la armonía y la paz. OREMOS

4. Por los que sufren. Para que el nacimiento de Jesús les traiga alivio y paz en sus preocupaciones y necesidades. OREMOS

5. Por nosotros. Para que el nacimiento de Cristo sea luz para nuestras oscuridades y esperanza para nuestras vidas. OREMOS

Escucha, Padre del cielo, la oración de tu Iglesia, y ayuda a los que sufren, para que consolados por el nacimiento de Tu Hijo, no tengan que temer ningún mal. Por Jesucristo nuestro Señor.


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Lecturas – Misa de Medianoche 


KALENDA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Les anunciamos, hermanos, una Buena Noticia,

una gran alegría para todo el pueblo:

¡escúchenla con corazón gozoso!

Habían pasado miles y miles de años

desde que, al principio, Dios creó el cielo y la tierra

e hizo al hombre a su imagen y semejanza;

y miles y miles de años desde que cesó el diluvio

y el Altísimo hizo resplandecer el arco iris: signo de alianza y de paz;

y dieciocho siglos desde la migración de Abraham,

nuestro padre en la fe, desde Ur de los caldeos;

y trece siglos desde la Salida del pueblo de Israel de Egipto

bajo la guía de Moisés;

y mil años desde la unción de David como rey,

y en la semana sexagésima quinta, según la profecía de Daniel,

en la época de la centésima nonagésima cuarta Olimpíada,

en el año 752 de la fundación de Roma,

en el año cuadragésimo segundo del imperio de Octavio Augusto,

mientras sobre toda la tierra reinaba la paz,

en Belén de Judá, pequeña aldea de Israel,

ocupada entonces por los romanos,

en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada,

de María Virgen, Esposa de José,

de la casa y familia de David,

nació Jesús,

Dios eterno,

Hijo del Eterno Padre y hombre verdadero,

llamado Mesías, es decir, Cristo,

el Salvador que los hombres esperaban!

¡Alégrense, hermanos!

Esta es la buena noticia del ángel:

«Les ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor».