Archivos para Moniciones Tiempo Ordinario B

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

«Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí». Así —como dice el Evangelio— un ciego le grita a Jesús que está pasando.

De alguna manera todos somos de esos que no ven. O no pueden ver. O no oyen.

***

Purifícanos, Señor. Purifica nuestros ojos. Purifica nuestra manera de pensar. Purifica nuestros corazones. Para que te veamos. Cuando pases entre nosotros. Y te sigamos.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Como Santiago y Juan del Evangelio de hoy también nosotros queremos estar cerca de Jesús. Por eso estamos aquí. Alrededor del altar.

***

Señor, perdónanos todo con lo que tapamos Tu rostro. Perdónanos por no ser testigos creíbles de Tu amor. Purifícanos, para que dignamente recibamos tu Gracia.


Después de que el Sacerdote diga la Oración Conclusiva de la Plegaria Universal, el monitor hará la Monición antes de la Colecta.Terminada la Monición inicia el Canto del Ofertorio. Favor de coordinarse con el Coro para que espere con el Canto del Ofertorio.


MONICIÓN ANTES DE LA COLECTA

Con la Colecta de hoy cooperamos en la labor Evangelizadora de la Iglesia Universal.

Agradecidos por el don de la fe, unámonos a ella con un corazón noble y generoso, confiando plenamente en nuestro Dios Providente quien ama a quien da con alegría y nos regresa el ciento por uno.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

La santa Misa es la Palabra y el Pan. La Palabra de vida y el Pan de vida. Cada uno de nosotros llega con esa vida que tiene. Con todo lo que en ella hay de hermoso, de difícil y de doloroso. Creemos que la Palabra y el Pan tienen el poder de transformar nuestros corazones.

***

Purifícanos, Señor. Para que estemos preparados para tu venida.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Confiamos en el Señor. Creemos que Él está con nosotros. Y a la vez siempre lo buscamos. Porque siempre se nos adelanta. Nadie de nosotros lo posee en propiedad.

La Santa Misa es esa búsqueda. Pero también esa esperanza: de que Él nos encuentre, de que venga y nos transforme. Y purifique. Y fortalezca.

***

Purifícanos, Señor.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Pedimos que el Señor nos purifique. Que nos fortalezca. Necesitamos este fortalecimiento. Para cada día. Para cada decisión. Y también para esta hora bendita en la que nos abrimos a la Palabra y a la Presencia en el Sacramento del Altar de Cristo.

***

Purifícanos, Señor. Fortalécenos.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

En el Evangelio de hoy escucharemos la pregunta de Jesús: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».[1]

Y la respuesta de Pedro: «Tú eres el Mesías». El Ungido. Esperado —consciente o inconscientemente— por cada hombre.

Porque en Él está la verdad del hombre. El sentido de su vida.

Porque en Él está —plenamente presente— el amor de Dios.

***

La pregunta es si estoy preparado para el encuentro. Con Aquel que es «mi» Mesías. «Mi» Salvación. «Mi» Verdad.


[1] Pregunta abierta: se entona hacia abajo.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hoy en el Evangelio escucharemos que Jesús sana a un sordomudo que no podía oír. Que no podía hablar.

Entremos —cada uno— en nuestra alma.

¿Cuánta de esa sordera espiritual hay en mí: la que me impide escuchar la palabra más importante que hoy he de escuchar?[1]

***

Abre, Señor, nuestros oídos. Para que escuchemos tu palabra. Purifícanos.   


[1] Pregunta abierta: se entona hacia abajo.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hoy –en el Evangelio– escucharemos que «nada que entre de fuera puede manchar al hombre».

Nosotros muchas veces le tenemos miedo a lo que nos llega de fuera: el sufrimiento, la soledad, la muerte. Le tenemos miedo a lo que es puro. Siendo que verdaderamente grave es el mal que se incuba en nuestro interior.

***

Purifica, Señor, nuestras mentes y nuestros corazones. Para que nuestro encuentro contigo –en la Palabra y en el Santísimo Sacramento– nos haga más amables y más sinceros.


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Lecturas


MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy en el Evangelio escucharemos la pregunta de Jesús: «¿También ustedes quieren dejarme?[1]» Y la respuesta de Pedro: «Señor, ¿a quién iremos?[2] Tú tienes palabras de vida eterna».

Nos esperan hoy –a cada uno de nosotros– «palabras de vida eterna».

La pregunta es si hay en nosotros el hambre de esta Palabra. Si nuestro corazón es lo suficientemente puro para que esta hambre sea nítida, clara.

***

Purifícanos, Señor. Para que nos presentemos ante Ti en nuestra verdad.


[1] Pregunta cerrada: se entona hacia arriba. [2] Pregunta abierta: se entona hacia abajo.


Después de que el Sacerdote diga la Oración Conclusiva de la Plegaria Universal el monitor hará la Monición antes de la Colecta.Terminada la Monición inicia el Canto del Ofertorio. Favor de coordinarse con el Coro para que espere con el Canto del Ofertorio.


MONICIÓN ANTES DE LA COLECTA

Este domingo es el día de la Colecta Anual para a ayudar a la atención de los sacerdotes enfermos y ancianos de nuestra Arquidiócesis.

Unámonos a ella con un corazón agradecido y generoso, confiando plenamente en nuestro Dios Providente que ama a quien da con alegría y nos regresa el ciento por uno.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

¿Podemos decir que vivimos para Dios?

¿No será que vivimos para nosotros mismos, para nuestras ambiciones, para el dinero, para nuestra felicidad?

***

Cada instante de la vida lo vamos recibiendo de Dios. Y a Él —cada instante— vayamos entregándolo.


Querido monitor/a: las preguntas de esta monición —por ser ser preguntas cerradas— se entonan hacia arriba.


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