Archivos para Moniciones

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LECTURAS


MONICIÓN INICIAL

Venimos aquí a pedir la gracia y la paz. La paz interior. Esta paz hace que ante Dios llegamos a ser verdaderamente nosotros mismos.

***

En un momento de silencio encontremos esta paz en nuestro corazón.

Abrámonos a este don de la paz. Pidámosle al Señor que nos purifique de todo lo que nos separa de Él.


ORACIÓN UNIVERSAL


 


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Nosotros tendemos a reducir el problema del divorcio a su aspecto jurídico y legal. Pero en el Evangelio de hoy, Jesús intenta llevar este mandamiento —y los demás mandamientos— hacia su raíz que es el corazón. Y hablando de adulterio, dice: «Han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón».

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LECTURAS


MONICIÓN INICIAL

Empezamos la Santa Misa confesando nuestros pecados, pidiendo que se nos perdonen. Los reconocemos ante Dios, pero también ante los demás, es decir ante nuestros hermanos y hermanas. Porque el Evangelio dice: «si vienes al altar y tu hermano o tu hermana tienen algo contra ti, ve primero y reconcíliate con ellos».

Diciendo las palabras del «Yo confieso», pensamos también en aquellas personas de las que nos separa la oscuridad. Si no podemos reconciliarnos con ellos personalmente, hagamos interiormente un acto de perdonar y de pedir perdón. Dios misericordioso escuchará nuestra oración y abrirá nuestros corazones a su Palabra y a su Cuerpo.


ORACIÓN UNIVERSAL


 

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Este Evangelio sobre la sal de la tierra y la luz del mundo está preparado por la Primera Lectura tomada del capítulo 58 del profeta Isaías que nos presenta una lista de obras de misericordia que nos recuerdan la parábola de Jesús sobre el juicio universal (compartir el pan con el hambriento, recibir en casa al pobre sin hogar, vestir al desnudo, ayudar al afligido en su necesidad).

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LECTURAS


MONICIÓN INICIAL [1]

En el Evangelio escucharemos palabras fuertes: «Si la sal se vuelve desabrida, ¿con qué se le puede devolver el sabor?»

¿Qué clase de sal soy? ¿La que pone sabor? ¿O soy desabrido: en mi fe, en mi vida, en mi conciencia?

Estamos aquí para encontrarnos con nosotros mismos y con el Señor: para encontrar nuestra verdad.

***

Purifícanos, Señor, de todo lo que en nosotros hay de desabrido, de hueco, de muerto. Danos nueva vida.

MONICIÓN INICIAL [2]

«Ustedes son la sal de la tierra». «Ustedes son la luz del mundo».

Estas palabras las escucharemos en el Evangelio de hoy.

Y siempre cuando escuchamos estas palabras, nos preguntamos en lo secreto de nuestro corazón: ¿qué clase de luz soy? ¿qué clase de sal soy?

***

Perdona, Señor, nuestros pecados. Para que seamos luz del mundo.


ORACIÓN UNIVERSAL