Archivos para Moniciones

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

El Señor que viene a nosotros, viene también ahora. ¿Estamos dispuestos a recibirlo? ¿Estamos abiertos a su Presencia?


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hoy es el Día del Señor. Y el Señor viene a nosotros. Pero viene por caminos que no siempre comprendemos.

Estemos dispuestos a recibirlo, así como viene. Ahora. En esta Misa. En esta Palabra que nos dirigirá. Y en esta presencia que compartirá con nosotros.

***

Purifícanos, Señor. Abre nuestros ojos y oídos. A tu presencia y a tu Palabra. 


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Lecturas


MONICION INICIAL

Hemos venido a Aquel que es la fuente de la vida. Que creó al hombre no para la muerte sino para la vida. Y que alimenta esta vida todos los días. Especialmente en este su día —el Domingo— el Día del Señor que resucitó. Y precisamente hoy es este Día. Hoy es este momento. Hemos venidos por el alimento que sostiene nuestra vida.

***

Señor, purifícanos. Para que experimentemos la fuerza de tu vida.

Y recuperemos fuerzas para vivir.


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Lecturas: Misa vespertina de la Vigilia


Lecturas: Misa del día


MONICIÓN INCIAL (1)

Celebramos hoy la vigilia de la Solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo:

– el pescador de Galilea, que fue el primero en confesar la fe en Cristo;

–  y el maestro y doctor, que anunció la salvación a los gentiles.

Por voluntad de la divina Providencia, ambos llegaron a Roma, donde sufrieron el martirio en el lapso de pocos años.

Desde entonces la ciudad de Roma, que era la capital de un gran imperio, fue llamada a otra gloria: albergar la Sede Apostólica, que preside la misión universal de la Iglesia de difundir por el mundo el Evangelio de Cristo, Redentor del hombre y de la historia.

Pidamos en este día por nuestro Santo Padre, el papa Francisco, para que el Señor proteja e ilumine en su tarea de guiar a la Iglesia, como sucesor de Pedro


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Lecturas Misa vespertina de la Vigilia


Lecturas Misa del Día


MONICIÓN INICIAL

Celebramos hoy el nacimiento de Juan Bautista. Un niño imposible de nacer. Un niño engendrado cuando ha llegado la vejez y la esperanza está marchita. Un niño que viene después del absurdo de la esterilidad. Un bebé por cuya boca y los llantos y las risas Dios vuelve a hablar a su pueblo.

***

Bendigamos al Señor en este día.  Porque en la tarde de nuestra vida —cuando ya todo parece apagarse— Él crea las obras de su gracia. Suscita una nueva fe. Un nuevo paso de su Espíritu. Y un nuevo gozo. Y realiza en nosotros lo que parecía imposible. 


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Lecturas


MONICION INICIAL

El Señor viene a nosotros también en esta Eucaristía, para compartirnos su Palabra y su Pan, que es su Cuerpo.

En la Palabra del Evangelio escucharemos dos parábolas que hablan del Reino. La Iglesia no es el Reino, sino un espacio donde —en los corazones humanos y entre los corazones humanos— ha de crecer el Reino. También por el don de Su presencia.

***

Purifícanos, Señor. Para que estemos limpios y transparentes. Para que nos dejemos tocar por Tu presencia.

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hemos dejado fuera el ruido. Los sonidos. Todas nuestras ocupaciones. Y entramos en el espacio de silencio. No de aislamiento, sino de silencio y de recogimiento. Para escuchar la Voz más importante. La Voz con la que Dios nos habla. Y nos llama a cado uno por nuestro nombre. Para hacernos esa pregunta que en el principio había hecho a Adán: ¿Dónde estás?

***

Pidámosle al Señor que nos abra.

Para que lo escuchemos.


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Es por demás evidente que en la mayoría de los casos es una persona la que elabora las moniciones y otra distinta la que las lee durante la misa. Y esto tiende a crear un grave y frustrante problema (vaya que lo digo por experiencia): la traición a la buena monición. Y lo digo así para manifestar claramente que la intención de quien elaboró la monición fue una y otro el resultado de quien la leyó. Me explico con ejemplos:

 — La mala (a veces pésima) lectura de la monición. Cuando el monitor no tiene en cuenta los signos de puntuación, por ejemplo, entonces es fácil quitarle el espíritu al texto de la monición. O no sabe darle intensidad, brillo, pronunciación, a la lectura de la monición. Es una realidad: no todos están preparados para leer en público, y tampoco todos están preparados para leer moniciones en misa.

Lecturas rutinarias o carentes de espíritu. Se trata sencillamente de leer sin alma, vida y corazón. Se lee, pero no se da vida al texto. Esto es un asesinato a sangre fría de la monición.

[Tomado de Wilson Uriel Velasquez Medrano, ¿Qué son las moniciones a la Palabra de Dios?]


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Se puede definir «monición» como «un texto breve que se lee y sirve de introducción o explicación en algunos momentos de la misa o de alguna otra celebración litúrgica».

Parto del principio que no son elementos indispensables en la celebración, sino simples posibilidades. Por tanto, usar las moniciones y la forma de hacerlo, depende de quien preside la celebración.

A partir de aquí, quería comentar cómo las utilizo y para qué creo que pueden ser convenientes o no.

Por principio apenas las utilizo. Para empezar me parecen innecesarias la mayor parte de las veces y en no pocas ocasiones un relleno que no te deja vivir la celebración en paz.

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2 Corinthians 5:17. A New Day!


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Celebramos este viernes la Solemnidad del Corazón de Jesús.

Una fiesta cargada de un profundo significado:

— Miramos el Corazón herido de Cristo que es fuente de nuestra salvación y casa de nuestras vidas y de nuestros caminos.

— Contemplamos el Corazón traspasado y abierto del Salvador que nos enseña que el amor verdadero hay que vivirlo de cara a los demás.

Hoy queremos pedirle al Señor que su Corazón sea nuestro centro y nuestro apoyo, nuestro consuelo y nuestro descanso.

Y que nos ayude a tener un corazón como el Suyo: sensible, acogedor, sencillo, que perdona, ama y construye, que da esperanza y es capaz de ponerse en el lugar del otro.


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