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Navidad 2015

27 de noviembre de 2015 — Deja un comentario

Navidad C



 

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cq5dam.web.1280.1280-2  Año de la Misericordia


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy, en la Octava de Navidad, celebramos la Solemnidad de Santa María Madre de Dios.

En su nombre iniciamos un nuevo año.

Entramos en un nuevo tiempo.

Pedimos que la bendición divina acompañe este tiempo que estrenamos.

Que proteja en nosotros todo lo bueno y nos sane de lo que está enfermo y malo.

Que el Señor purifique nuestros corazones.

Para que con un corazón nuevo entremos en este nuevo tiempo.

Y lo llenemos de fe, esperanza y caridad.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

En este primer día del año la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada de fe y de amor en la Madre de Jesús y Madre nuestra.

En sus manos maternales ponemos nuestras esperanzas.

A ella le presentamos nuestros buenos propósitos y anhelos.

A ella le pedimos que nos bendiga como la mamá bendice a sus hijos que deben partir de viaje.

Porque un nuevo año es como un viaje que emprendemos con la luz y la gracia de Dios.

Que este nuevo año sea un camino de paz para toda persona y para toda familia, para cada país y para todo el mundo.


MONICIÓN INICIAL (opción 3)

En este primer día del año, en el clima gozoso de la Navidad, la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada de fe y de amor en la Madre de Jesús, fuente de toda bendición.

Desde todos los rincones de la tierra, los creyentes elevan hoy la oración para pedir al Señor el don de la paz.

Unidos en oración le pedimos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, que extienda sobre nosotros el manto de su protección maternal.

Y que el evangelio de la fraternidad hable a cada conciencia y derribe los muros que impiden a los enemigos reconocerse hermanos.


MONICIÓN INICIAL (opción 4)

En este primer día del año la Iglesia fija su mirada en la celestial Madre de Dios que estrecha entre sus brazos al Niño Jesús: fuente de toda bendición.

También nos unimos hoy en oración por la Jornada Mundial de la Paz e invocamos la poderosa intercesión de María -Madre del Príncipe de la Paz- para que la familia humana entre con esperanza en este nuevo tiempo que Dios nos regala, y viva en la fraternidad y en la paz el año que hoy comienza.


ORACIÓN UNIVERSAL

Presentemos nuestra plegaria al Padre, por intercesión de Jesucristo, el Príncipe de la Paz.

A cada petición vamos a decir: ¡Señor, bendícenos con tu paz!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que el papa, los obispos, los sacerdotes y todos los fieles sean en el mundo instrumentos de la paz que viene desde lo Alto. Oremos

2. Por los gobernantes de todas las naciones de la tierra. Para que busquen la paz y el bienestar de sus pueblos. Oremos

3. Por los enfermos y los que viven preocupados. Para que poniendo sus inquietudes en manos de María encuentren el consuelo y la ayuda necesaria. Oremos

4. Por quienes en otros años celebraban con nosotros estas Santas Fiestas y han partido de este mundo. Para que en el Reino Eterno contemplen el rostro de Cristo. Oremos

5. Por nosotros aquí reunidos. Para que en el año que hoy comienza nos dejemos transformar por el Señor y seamos constructores de la paz en nuestro mundo. Oremos

Escucha, Padre, lo que te hemos pedido y haz que cada vez seamos más fieles a tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.


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Lecturas – Misa de medianoche


Lecturas – Misa de la aurora


Lecturas – Misa del día


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

El Señor está con nosotros porque su nombre es Emanuel:

Aquel que de manera inesperada habitó entre nosotros,

el Dios-no-por-encima-de-nosotros,

sino con-nosotros,

cercano,

humano,

indefenso como un niño.

A este Dios lo saludamos hoy.

Porque en esta Santa Misa,

como hizo en otro tiempo en Belén,

también vendrá a nosotros.

Para nacer en el alma.

Es decir:

en la vida.

De cada uno de nosotros.


MONICIÓN INICIAL (opción 2)

Hoy, todo nos habla de alegría porque es Navidad.

Hoy, Dios se hace ternura en el Niño de Belén.

Hoy, María y José nos lo ofrecen para que lo recibamos en nuestro corazón.

***

Abramos hoy las puertas de nuestra vida.

Y Él pondrá su tienda en nosotros.

Abramos hoy el corazón.

Con sencillez y humildad.

Y Él nos colmará.

De su gracia.

Y de su salvación.


ORACIÓN UNIVERSAL

Pensando en las fiestas que estamos celebrando y atentos a las necesidades de todos, dirijamos nuestras plegarias a Dios Padre todopoderoso.

A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que sea un pesebre en el que todos puedan contemplar, adorar y amar a Jesús: el Salvador del mundo. OREMOS

2. Por todos los pueblos, ciudades y naciones. Para que abunde en la tierra la hospitalidad, la justicia, la libertad y la prosperidad. OREMOS

3. Por las personas y familias enemistadas. Para que alcancen la armonía y la paz. OREMOS

4. Por los que sufren. Para que el nacimiento de Jesús les traiga alivio y paz en sus preocupaciones y necesidades. OREMOS

5. Por nosotros. Para que el nacimiento de Cristo sea luz para nuestras oscuridades y esperanza para nuestras vidas. OREMOS

Escucha, Padre del cielo, la oración de tu Iglesia, y ayuda a los que sufren, para que consolados por el nacimiento de Tu Hijo, no tengan que temer ningún mal. Por Jesucristo nuestro Señor.


 

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Lecturas – Misa de medianoche


KALENDA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Les anunciamos, hermanos, una Buena Noticia,

una gran alegría para todo el pueblo:

¡escúchenla con corazón gozoso!

Habían pasado miles y miles de años

desde que, al principio, Dios creó el cielo y la tierra

e hizo al hombre a su imagen y semejanza;

y miles y miles de años desde que cesó el diluvio

y el Altísimo hizo resplandecer el arco iris: signo de alianza y de paz;

y dieciocho siglos desde la migración de Abraham,

nuestro padre en la fe, desde Ur de los caldeos;

y trece siglos desde la Salida del pueblo de Israel de Egipto

bajo la guía de Moisés;

y mil años desde la unción de David como rey,

y en la semana sexagésima quinta, según la profecía de Daniel,

en la época de la centésima nonagésima cuarta Olimpíada,

en el año 752 de la fundación de Roma,

en el año cuadragésimo segundo del imperio de Octavio Augusto,

mientras sobre toda la tierra reinaba la paz,

en Belén de Judá, pequeña aldea de Israel,

ocupada entonces por los romanos,

en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada,

de María Virgen, Esposa de José,

de la casa y familia de David,

nació Jesús,

Dios eterno,

Hijo del Eterno Padre y hombre verdadero,

llamado Mesías, es decir, Cristo,

el Salvador que los hombres esperaban!

¡Alégrense, hermanos!

Esta es la buena noticia del ángel:

«Les ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor».