Respiración adecuada y Control de la Respiración

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Tu voz es un tesoro.

Es el instrumento principal que usas para comunicarte con la Asamblea (aunque no el único).

Y como todo buen lector, debes aprender a tocarlo bien para obtener el mejor resultado.

Y tratándose de la voz, lo primero que debes aprender es a respirar.


¿Te ha pasado que empiezas a leer una Lectura y de pronto te quedas sin aire a media frase? Muchas veces los nervios no ayudan, pero una herramienta clave para poder controlarlo es nuestra respiración.

La voz no puede ser producida sin aire, por eso es importante que tengamos un buen manejo de nuestra respiración para poder realizar una lectura adecuada.

Muchos lectores practican ciertos aspectos de su ministerio, incluyendo: el contacto visual, tono de voz, ritmo y pausa. Sin embargo, muy pocos prestan atención a la parte más fundamental de hablar: la respiración.

Uno de los elementos esenciales para convertirse en un buen lector es aprender a respirar correctamente y cómo controlar la respiración para que se utilice de manera óptima cuando se lee.

Todo el mundo respira. Es una de las cosas más naturales que hacemos. La respiración tiene dos fines principales: uno, como función nutritiva (respiración vital), y otro, para la emisión de la voz, o de la palabra.

Para las necesidades de la vida y la conversación ordinaria, es suficiente la respiración habitual. Pero para leer bien, es indispensable aprender a respirar, de lo contrario la voz se ahoga, se debilita, se hace áspera y es imposible dar expresión a la lectura.

Como en la lectura se consume más aire que en la respiración ordinaria, habrá necesidad de hacer mayor acopio de él. Por esto, toda persona que pretenda leer bien debe, ante todo, aprender a respirar correctamente.


Para hablar es necesario respirar

Lo podemos comprobar haciendo este sencillo experimento: tratemos de inhalar y hablar al mismo tiempo. ¿No puedes hacerlo? Eso se debe al hecho de que, para que las cuerdas vocales hagan su trabajo, es necesario el movimiento de aire hacia el exterior, creado por la exhalación.

Aquí hay otro pequeño experimento: exhala lo más que puedas. Deja salir el aire por la nariz y la boca, empujado hacia fuera todo el aire que contienen sus pulmones. Ahora tratemos de hablar. Tal vez podamos producir algo de tono o sonido, pero no mucho, y no de una buena calidad. Y definitivamente, no se siente nada bien tratar de hablar de esta manera.

Por eso es muy importante para el lector tener un suministro de aire adecuado, viajando en la dirección apropiada, pues si no tienes aire sencillamente no podrás hablar. Si no hay aire, tampoco habrá voz.

Además la falta de aire te hará verte nervioso ante lo demás. La falta de aire suele ser un indicativo de nervios.

Si tienes como método tomar aire sólo cuando hayas terminado el párrafo, es posible que la última parte de ese párrafo, sólo sea escuchada por quienes están más cerca de ti.

El sentir la falta aire tiende a producir una mayor velocidad al leer, lo cual resulta en una menor comprensión por parte de la audiencia.

La falta de aire bien puede provocar un aumento en la ansiedad.

¿Entonces existe alguna forma especial de respirar que nos ayudará a leer mejor? Sí.


Aprende a respirar con el diafragma [respiración profunda]

Algunas personas tienden a respirar con el tórax. Al tomar aire, levantan los hombros llenando sólo la parte superior de los pulmones. Al levantar los hombros, contraen el abdomen, de forma que no permiten que los pulmones se llenen del todo. Es lo que se conoce como respiración torácica [respiración superficial].

Como resultado, se dispone de menor cantidad de aire para hacer sonar nuestra voz con la calidad que necesitamos al leer en público.

Y eso suele ser un problema a la hora de leer las Lecturas que a menudo incluyen frases muy largas que pueden desafiar el control de respiración y el aliento del lector.

Cuando respiramos de manera superficial debemos aspirar [inhalar] el aire con mucha frecuencia, y este acto repetido fatiga al lector y molesta al auditorio.

Para leer en público, al igual que para cantar, necesitamos disponer de la mayor cantidad de aire posible. Y para ello necesitamos otro tipo de respiración: la respiración diafragmática.

Respirar con el diafragma es un poco diferente a respirar únicamente utilizando los pulmones. Cuando respiras con el diafragma, al momento de inhalar tu estómago se llena de aire, y al momento de exhalar el volumen del estómago desciende.

Respirar con el diafragma consiste en llenar los pulmones desde abajo hasta arriba. Se trata de hinchar el abdómen bajando el diafragma al inhalar aire, como si de llenarse la barriga de aire se tratara.

Al bajar el diafragma y ensanchar el abdómen, dejamos el espacio suficiente para que la parte inferior de los pulmones pueda llenarse, aumentando así la capacidad de aire en cada inhalación. Eso permite introducir la mayor cantidad de aire con el menor esfuerzo.


¿Cuáles son las ventajas de respirar con el diafragma?

Puedes proyectar tu voz más lejos. Al respirar correctamente, no sólo tenemos más aire sino que además disponemos de un músculo en la posición idónea para empujarlo hacia arriba: el diafragma. Eso nos permite controlar mejor la presión con la que queremos hacer salir el aire de nuestros pulmones. Y, por lo tanto, nos permite hacer llegar nuestra voz más lejos. A mayor presión de aire, mayor volúmen.

No te cansas tanto. Con la respiración torácica te cansas mucho más. Esto es debido a que no llenas tus pulmones lo suficiente y tienes que respirar más a menudo, porque te falta el oxígeno.

Con la respiración diafragmática, tomas mayor cantidad de aire y eso te permite hablar durante más rato sin tener que volver a respirar. Así que respirar correctamente es menos cansado.

Te relaja. El cansancio generado por la respiración torácica te genera estrés. El perfil característico de este tipo de respiración es un patrón acelerado e irregular, además de superficial. Al hacer esto, podemos incluso marearnos y sufrir un desmayo.

Con la respiración profunda [también llamada diafragmática, abdominal o de ritmo] el aire entra por la nariz y llena completamente los pulmones, se eleva la parte baja del abdomen, dando como resultado mayor calma, control de la ansiedad y tensión.

Protege tus cuerdas vocales. Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo se tensa. Al tensarse todo nuestro cuerpo, también lo hace nuestra garganta (y las cuerdas vocales), con lo que al hablar vamos a notar esa tensión y nos podemos hacer daño.

Respirar correctamente no sólo nos relaja a nostros sino también a las cuerdas vocales, de manera que podemos hablar durante más rato sin tener que sufrir por quedarnos afónicos o problemas incluso mayores relacionados con la voz.


Algunos consejos

No es necesario respirar siempre que se halle un signo de puntuación, pero se debe respirar a menudo, de suerte que nunca se agote la provisión de aire de los pulmones.

Las aspiraciones se harán, regularmente, haciendo pasar el aire por las fosas nasales, no por la boca. Las narices son suficientes para la respiración, salvo en caso de enfermedad y, además, templan y purifican el aire antes de que pueda llegar a los pulmones, mientras que la aspiración por la boca, entre otro inconvenientes, tiene el de secar la garganta, lo que dificulta la producción de la voz.

Sin embargo, a veces, en las pausas breves, será necesario respirar por la boca y la nariz, a fin de introducir en los pulmones la mayor cantidad de aire durante el escaso tiempo disponible.

Después que se sepa aspirar bien, se debe aprender a gastar el aire con economía.

Un mal lector, al respirar, introduce poco aire en sus pulmones y expulsa demasiado. ¿Qué sucede entonces? Que el lector se sofoca y deja oír un ronquido muy desagradable para todos.

Se aprenderá a gastar el aire con economía habituándose a observar las siguientes reglas: a) no forzar la voz; b) no apresurarse en la lectura; c) no agotar más aire que el necesario; d) no agotar nunca la provisión de aire de los pulmones.


Algunas reglas de higiene de la lectura

  1. No se debe leer en voz alta cuando se padece algún resfriado u otra afección importante.
  2. No se llenarán los pulmones con exceso, para no congestionar los vasos de la garganta y de los pulmones.
  3. Se aspirará el aire siempre que se pueda y se sienta necesidad de ello.
  4. No se ha de forzar la voz en su intensidad, en sus registros o en su extensión. Leer no es gritar.

Ejercicios de respiración

 Nos ayudarán a controlar nuestra respiración y a calentar un poco nuestra garganta:

Ejercicio 1. Comenzamos el primer ejercicio de pie, en una postura relajada pero con la columna derecha. Nuestra cabeza está alineada con nuestra columna. Inhalamos profundo por la nariz, y mientras exhalamos iremos repitiendo las vocales en el siguiente orden: i—e—a—o—u  yendo de la vocal más aguda a la más grave. Las vocales van ligadas y se repetirán hasta que el aire se agote.

Este ejercicio ayuda a aumentar la capacidad pulmonar y también sirve como calentamiento para nuestras cuerdas.

Ejercicio 2. Nuestro segundo ejercicio es algo similar al primero. Pero aquí trabajaremos con palabras, ya no sólo con sonidos ligados como las vocales.

Inhala en posición erguida por la nariz y ahora vamos a empezar a sacar el aire mientras contamos en voz alta hasta quedarnos si aire: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve…

Puedes intentarlo primero de forma ligada y después hacerlo un poco más pausado. Este ejercicio ayuda a extender un poco tu capacidad respiratoria de manera que te sea más fácil poder leer textos más largos sin que te quedes corto en tu respiración.

Mientras realizamos este ejercicio podemos jugar un poco con la intensión de la voz para empezar a adentrarnos en lo que es la interpretación. Trata de decir los números con diferentes colores o matices, por ejemplo: triste, contento, enojado, sorprendido, enamorado, asustado, agresivo, indiferente, aburrido.

Ejercicio 3. Otro ejercicio que ayudará a aumentar tu capacidad pulmonar es respirar por unidades, con esto me refiero a lo siguiente:

Inhala por 10 segundos, contén tu respiración por 10 segundos más y finalmente exhala en 10 segundos. Conforme vayas realizando estos ejercicios puedes ir aumentando tus tiempos y con ello tu capacidad en cuanto al volumen de respiración. Es importante que la respiración sea con el diafragma.

Practica siempre tus ejercicios de respiración y te darás cuenta que los resultados son realmente asombrosos. Mientras mayor control tengas de tu voz, mejor será el uso de tu herramienta de servicio.