Archivos para Domingo de Ramos

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Cercana ya la Noche Santa de la Pascua —después de habernos preparado con nuestra penitencia y obras de caridad— nos disponemos hoy a entrar en los misterios de la Semana Mayor. Misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusalén entre voces de júbilo: ¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Pero luego —como veremos en la lectura de la Pasión—  se escuchó aquel tremendo grito de la muchedumbre: ¡Crucifícalo!

Cada uno de nosotros cabe entre estas dos palabras: «Hosanna» y «Crucifícalo». Porque no se trata sólo de algo que sucedió hace dos mil años.

Es algo que sucede en la vida de cada uno de nosotros.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.


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MONICIÓN INICIAL 

Empezamos hoy la Semana Santa, en la que viviremos el misterio de la Pascua de Cristo, que comenzó con su entrada triunfal en la Ciudad Santa de Jerusalén.

Hoy también leemos el Evangelio de la Pasión, en la que Nuestro Señor cumple su misión de Siervo, entregando su vida al servicio de todos nosotros.

Pidámosle su gracia para acompañarlo durante estos días santos lo más cerca posible.

Todos estos duros momentos -que nos taladrarán el corazón- son necesarios para que también para nosotros se abran las puertas de la vida.

ORACIÓN UNIVERSAL

A cada petición diremos: ¡Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos Señor!

1. Para que el Redentor del mundo, que en la cruz excusó a los ignorantes y pidió perdón por ellos, tenga piedad de los fieles que han caído en el pecado, les dé valor para recurrir al Sacramento de la Penitencia y les conceda el gozo del perdón y de la paz. OREMOS

2. Para que la Sangre de Jesús, derramada en la cruz, reconcilie con Dios a los que aún están lejos, a causa de la ignorancia, la indiferencia o la maldad. OREMOS

3. Para que el Señor, que en la cruz experimentó la amargura de sentirse triste y abandonado, se apiade de los enfermos, los afligidos y los oprimidos y les envíe a su ángel para que los conforte. OREMOS

4. Para que el Señor, que recibió en su Reino al ladrón arrepentido, se apiade de nosotros, nos dé sentimientos de contrición y nos admita, después de la muerte, en su paraíso. OREMOS