Archivos para Monición inicial

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MONICIÓN INICIAL

Celebramos hoy el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo: una señal de las maravillas que Dios ha de obrar en aquellos que creen y confían en Él.

Una señal que nos llama a la esperanza, aún en medio de las dificultades de este mundo, porque los cielos nuevos y la tierra nueva son posibles para todos.

Una señal que nos llama también al compromiso. A poner manos a la obra en el servicio a tantos hermanos que necesitan de nuestra presencia y de nuestra ayuda.

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MONICIÓN INCIAL (1)

Celebramos hoy la vigilia de la Solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo:

– el pescador de Galilea, que fue el primero en confesar la fe en Cristo;

–  y el maestro y doctor, que anunció la salvación a los gentiles.

Por voluntad de la divina Providencia, ambos llegaron a Roma, donde sufrieron el martirio en el lapso de pocos años.

Desde entonces la ciudad de Roma, que era la capital de un gran imperio, fue llamada a otra gloria: albergar la Sede Apostólica, que preside la misión universal de la Iglesia de difundir por el mundo el Evangelio de Cristo, Redentor del hombre y de la historia.

Pidamos en este día por nuestro Santo Padre, el papa Francisco, para que el Señor proteja e ilumine en su tarea de guiar a la Iglesia, como sucesor de Pedro


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2 Corinthians 5:17. A New Day!


MONICIÓN INICIAL

Celebramos este viernes la Solemnidad del Corazón de Jesús.

Una fiesta cargada de un profundo significado:

— Miramos el Corazón herido de Cristo que es fuente de nuestra salvación y casa de nuestras vidas y de nuestros caminos.

— Contemplamos el Corazón traspasado y abierto del Salvador que nos enseña que el amor verdadero hay que vivirlo de cara a los demás.

Hoy queremos pedirle al Señor que su Corazón sea nuestro centro y nuestro apoyo, nuestro consuelo y nuestro descanso.

Y que nos ayude a tener un corazón como el Suyo: sensible, acogedor, sencillo, que perdona, ama y construye, que da esperanza y es capaz de ponerse en el lugar del otro.


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MONICIÓN INICIAL

Celebramos hoy el nacimiento de Juan Bautista. Un niño imposible de nacer. Un niño engendrado cuando ha llegado la vejez y la esperanza está marchita. Un niño que viene después del absurdo de la esterilidad. Un bebé por cuya boca y los llantos y las risas Dios vuelve a hablar a su pueblo.

***

Bendigamos al Señor en este día.  Porque en la tarde de nuestra vida —cuando ya todo parece apagarse— Él crea las obras de su gracia. Suscita una nueva fe. Un nuevo paso de su Espíritu. Y un nuevo gozo. Y realiza en nosotros lo que parecía imposible. 


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MONICIÓN INICIAL (opción 1)

El Señor está con nosotros en su Palabra, en cada ser humano, en todo lo que nos pasa.

Pero de manera singular está con nosotros en el Santísimo Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.

Hoy nos trasladamos espiritualmente a la Liturgia del Jueves Santo. A este momento cuando el Señor celebra con sus discípulos la Última Cena. Entonces instituye el Sacramento de la Eucaristía y dice: «hagan esto en memoria mía».

Por eso —en memoria suya— hoy nos reunimos para que nos alimente. Para que nos alimente con el hambre y con su misma vida.

***

Señor, purifícanos, para que seamos dignos del don que nos entregarás en el Santo Sacrificio.

Purifícanos para que seamos dignos de Ti.


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MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy se presenta ante nosotros el Señor de la Misericordia. Para para tocar el corazón y la conciencia de cada uno de nosotros.

Él conoce nuestras debilidades. Nuestros pecados. Pero nos llama y nos anima a que nos abramos a Su amor, que es más poderoso que todos los poderes de la oscuridad.

***

Señor, perdónanos nuestros pecados.

Abrázanos con tu misericordia. 

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MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Hoy es el Domingo de los Domingos. Día en que celebramos la Resurrección del Señor y —en sentido espiritual— participamos en esta Resurrección.

Día en que Cristo viene a nosotros en su humanidad transformada, resucitada. En la que también nosotros —como bautizados— tenemos nuestra participación. Nosotros: llamados a una nueva vida, a una transformación en hijos de Dios.

***

Señor, purifícanos de todo aquello que en nosotros hay de hombre viejo. Lo que no es según el amor. Lo que todavía no está transformado.

Señor, purifícanos. Abre nuestros ojos. Para que Te veamos tal como eres.


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MONICIÓN INICIAL

En esta tarde Santa, a la misma hora aproximadamente en la que Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Cena Pascual, nosotros, como comunidad creyente, nos unimos también a su Mesa, reviviendo aquel momento entrañable.

Jesús sabía que aquella era su «ultima cena». Sabía que estaba decretada su muerte.  Por eso, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: partió el pan y se los dio a sus discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos: «Hagan esto en memoria mía».

Una vez terminada la Cena, se quitó el manto, echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.

Desde entonces, generaciones de cristianos, de todos los tiempos y de todas las razas, han conservado vivos estos recuerdos y los han transmitido hasta nosotros.

Vivamos con intensidad este momento, dejándonos transformar por la Palabra de Dios y por la comunión en su Cuerpo, y así crezca la fraternidad entre todos los hombres.

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MONICIÓN INICIAL

Vino a los pastores.

Viene ahora a los Magos, a los que nosotros luego llamamos Reyes Magos, que vinieron de Oriente, del misterioso Oriente, para entregarle sus regalos y para reconocerlo como Dios y Señor.

Cada Santa Misa es una venida así. Alguna estrella —más o menos brillante— nos conduce. Y nos muestra que aquí está el pesebre. Que aquí está Él. ¿Qué tengo para ofrecerle? ¿Qué estoy dispuesto a recibir como don de su presencia?

***

Purifícanos, Señor, para que desaparezcan todas las oscuridades.

Para que en nuestros corazones y conciencias haya luz.


El día de hoy, después del Evangelio (o bien en otro momento idóneo, como por ejemplo en el silencio después de la Comunión), se puede proclamar el anuncio de la fecha de la Pascua y de las demás fiestas del año.


ANUNCIO DE LA PASCUA Y DE LAS CELEBRACIONES MÓVILES

Queridos hermanos,

con el favor de la misericordia de Dios

—así como nos hemos alegrado por el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo—

les anunciamos la alegría de la Resurrección de nuestro Salvador.

El día 6 de marzo será el Miércoles de Ceniza,

comienzo del ayuno de la Sagrada Cuaresma.

El día 21 de abril celebraremos con alegría la Santa Pascua de Nuestro Señor Jesucristo.

El día 2 de junio: la Ascensión del Señor.

El día 9 de junio: la Fiesta de Pentecostés.

El día 20 de junio: la Fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

El día 1 de diciembre será el primer Domingo del Adviento de Nuestro Señor Jesucristo,

a Quien sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos.

Amén.


 

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MONICIÓN INICIAL 

Jesús nació en la ciudad de Belén.

Hoy recordamos este acontecimiento histórico.

Pero no debemos limitarnos a eso. Porque se trata también de un acontecimiento espiritual. Cristo quiere nacer en el alma —es decir— en la vida — de cada uno de nosotros.

***

Purifícanos, Señor, de todo lo que no es Tuyo.

De todo lo que no Te hemos entregado y que son nuestros pecados.

Purifícanos, Señor. Para que puedas nacer en cada uno de nosotros.


 

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MONICIÓN INICIAL

El Adviento consume ya sus últimas jornadas y la venida del Señor es inminente.

Ya están encendidas las cuatro velas de la Corona de Adviento.

Ya todo está preparado.

Ahora se cumplen las profecías del Antiguo Testamento…

Nuestra mirada se dirige a Belén…

… porque puede suceder en cualquier momento.


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MONICIÓN INICIAL 

Adviento es tiempo de espera. Tiempo en el que Dios nos permite anhelarlo. Es Él quien suscita en nosotros este anhelo.

Cada domingo de diciembre nos acerca a ese momento en el cual —como signo de la venida definitiva del Señor— celebraremos el Misterio de su Nacimiento en Belén.

***

Señor, purifícanos. Para que nuestro anhelo sea puro. Para que de verdad estemos atentos y preparados, para cuando vengas.


zakladka


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 Lecturas


MONICIÓN INICIAL 


En el tiempo de Adviento esperamos a que el Señor venga y renueve sus promesas. Recordamos su primera venida en la humildad de nuestra carne y esperamos su venida gloriosa al final de la historia. 

Pero entre estas dos venidas existe todavía una tercera, mística y misteriosa, cuando Él viene al corazón de cada uno de nosotros. Y así el Adviento ya desde ahora se convierte no solo en tiempo de espera, sino también en tiempo del cumplimiento de la promesa.

***

Señor, perdónanos todo lo que en nuestra vida no es espera de tu venida. Perdónanos todo lo que es nuestra complicidad en el mal, en la mentira y en la agresión del mundo. 

Enséñanos a vivir en paz.


ORACIÓN UNIVERSAL

Alegres por el anuncio de la venida del Señor, oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre.

A cada petición diremos: ¡Ven a visitar tu pueblo, Señor!

1. Por nuestra Madre la Iglesia. Para que sea lámpara encendida que ilumina las esperanzas de los hombres. OREMOS.

2. Por nuestra Patria. Para que renazcan entre nosotros la esperanza, la prosperidad, la justicia y la paz. OREMOS.

3. Por los hombres y mujeres que caminan por la vida sin meta ni objetivo. Para que encuentren al Dios que nos mantiene despiertos y nos llama a la vida en plenitud. OREMOS.

4. Por los que sufren a causa de la enfermedad, el desempleo o la pobreza. Para que encuentren consuelo en el Señor y ayuda oportuna en nuestro amor concreto. OREMOS.

5. Por aquellos que durante este año se alejaron de la Iglesia. Para que este Adviento vuelvan a Casa. OREMOS.

6. Por los que en otros años celebraron el Adviento con nosotros y ya no están. Para que Dios premie su fidelidad, perdone sus faltas y los reciba en la Asamblea de los Santos. OREMOS.

7. Por nosotros y por nuestra Comunidad. Para que en este Adviento vivamos despiertos en la fe, firmes en la oración y atentos a las necesidades de los demás. OREMOS.

Escucha, Padre todopoderoso, nuestras oraciones y derrama sobre nosotros los dones de tu gracia, para que quienes confiamos en la venida de tu Hijo, nos veamos libres de todo mal. Por Jesucristo nuestro Señor.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Es necesario encontrar un momento en el que nos podamos refugiar ante lo que nos amenaza desde fuera, pero también ante lo que de oscuro y de peligroso llevamos dentro de nosotros.

El momento de la Eucaristía —de la acción de gracias, de la Palabra y del Pan que es el Cuerpo del Señor— es ese lugar de refugio, que no es huida, sino fortalecimiento.

***

Purifícanos, Señor y protégenos. Para que te esperemos con confianza.


ORACIÓN UNIVERSAL 

Poniendo nuestra vida en las manos de Dios nuestro Padre, presentémosle las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Aumenta nuestra esperanza, Señor!

1. Por nuestra Iglesia de León. Para que el Señor le conceda la alegría de las vocaciones al ministerio sacerdotal. OREMOS.

2. Por todas las naciones de la tierra. Para que superando los egoísmos colaboren en la construcción de un mundo más justo y pacífico. OREMOS.

3. Por cuantos miran al futuro con temor. Para que aprendan a tener esperanza, sabiendo que en Dios vivimos, nos movemos y existimos. OREMOS.

4. Por los que sufren. Para que el Señor venga en su ayuda, los saque de la prueba y los confirme en la esperanza y en el gozo. OREMOS.

5. Por los jóvenes. Para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS.

6. Por nuestros difuntos. Para que el Señor les conceda la paz, el descanso y la vida eterna. OREMOS.

7. Por todos nosotros. Para que no nos agobiemos ante anuncios catastróficos del fin del mundo, sino que vivamos nuestra vida en paz con Dios y al servicio de los demás. OREMOS.

Señor y Dios nuestro, acoge nuestra oración confiada. Mantén nuestros ojos abiertos a Tu presencia, y a la vida y necesidades de nuestros hermanos. Y que los dones que nos has dado nos lleven a hacer Tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Venimos aquí porque cada uno de nosotros dice: «Jesús, en Ti confío». Venimos, así como somos. Y no somos santos.

Traemos muchas imperfecciones nuestras, nuestras debilidades.

Traemos tinieblas que hay en nosotros.

Pero confiamos en Ti, Señor. Confiamos en que Tú nos muestres cómo somos de verdad. Y esperamos que nos purifiques.

***

Purifícanos ya ahora, Señor, para que podamos escuchar Tu voz. Y recibir Tu amor.


ORACIÓN UNIVERSAL

Al Señor que hace justicia al oprimido y da pan a los hambrientos, presentémosle nuestras súplicas.

A cada petición diremos: ¡Danos un corazón generoso, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que iluminada por el Espíritu Santo muestre a todos los hombres la sobreabundante riqueza de la gracia de Cristo. OREMOS.

2. Por los que gobiernan las naciones. Para que jamás aparten a sus súbditos del camino que conduce a Cristo. OREMOS.

3. Por los que sufren y por los que están en peligro. Para que el Señor les conceda el auxilio del Ángel de la paz y los guarde de todo mal. OREMOS.

4. Por los que nada comparten y sólo tienen afanes materiales. Para que descubran las bendiciones de ser generosos con Dios y con los demás. OREMOS.

5. Por los que están en camino de conversión. Para que Dios les abra la puerta de su misericordia. OREMOS.

6. Por las personas que cuidan la limpieza y decoro de nuestro Templo. Para que su trabajo nos ayude a vivir en una continua acción de gracias. OREMOS.

7. Por nuestros difuntos. Para que el Señor les perdone sus pecados, les abra las puertas del cielo y los conduzca al lugar del descanso eterno. OREMOS.

8. Por todos nosotros. Para que se nos note —donde quiera que nos encontremos, en nuestros actos y en nuestra generosidad— que el Señor es importante para nosotros. OREMOS.

Atiende, Señor, a las súplicas de tu pueblo y concédenos lo que más necesitamos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

«Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí». Así —como dice el Evangelio— un ciego le grita a Jesús que está pasando.

De alguna manera todos somos de esos que no ven. O no pueden ver. O no oyen.

***

Purifícanos, Señor. Purifica nuestros ojos. Purifica nuestra manera de pensar. Purifica nuestros corazones. Para que te veamos. Cuando pases entre nosotros. Y te sigamos.


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