Archivos para moniciones domingo

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Nos reunimos hoy para adorar a un solo Dios en el misterio de la Santísima Trinidad.

Es el misterio más profundo de nuestra fe. Fuente y modelo de nuestra vida y de nuestra oración, porque nos muestra que Dios —siendo uno— es todavía más simple que la unidad. Es uno, pero no uniforme. Nosotros no lo podemos comprender, pero Él nos comprende y abraza a todos. Y nos incluye en su vida por el Hijo en el Espíritu Santo.

Que este misterio anime nuestra oración de hoy.

***

Señor, purifica en nosotros todo lo que es mezquino y no digno de ti, todo lo que es pecado. Abre nuestros corazones al misterio de tu presencia.


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Lecturas Misa de la Vigilia


Lecturas Misa del Día


MONICIÓN INCIAL

El color rojo en la liturgia de hoy simboliza el fuego y el viento: signos de los dones que el Espíritu Santo derramó sobre la Iglesia, es decir: también sobre nosotros. Dones de arriba —no producidos por los hombres— pero capaces de transformarnos.

***

Señor, derrama en nosotros tu fuego.

Tu amor.

Tu viento.

Fortalece nuestros deseos del bien.

Purifícanos de lo que hay de mezquino en nosotros.

De perezoso.

De necio.


Querido monitor/a: no cabe la menor duda de que serías capaz de leer esta Monición corriendo y con una sola respiración. Pero no se trata de eso.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Está con nosotros el Resucitado. El Señor. Que se compara a Sí mismo con una vid y a nosotros con los sarmientos injertados en Él.

Venimos aquí no como visitantes. Sino como miembros de la familia. Para unirnos todavía más estrechamente a su Palabra. A su Vida.

***

Señor, purifícanos de todo lo que en nosotros no es Tuyo. Lo que nos separa de Ti.

Únenos a Ti.

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hoy el Señor Resucitado viene a nosotros como Pastor.

El cuarto domingo de Pascua es el Domingo del Buen Pastor. El Cordero de Dios que nos conoce y nos defiende. Porque le importamos. Y da su vida por nosotros. Y nos alimenta con su Palabra. Con su Cuerpo.

***

Purifícanos, Señor.

Nuestro Buen Pastor, tómanos.

Para que de veras seamos tuyos.

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Lecturas 


MONICIÓN INICIAL

Estos dos domingos que quedan de Cuaresma nos introducen ya en el corazón mismo del misterio de la Redención: del misterio de la Cruz.

Según una antigua tradición a partir de hoy las cruces en las iglesias se cubrían y permanecían cubiertas hasta el Viernes Santo. Para recordarnos que no somos dignos de mirar a los ojos del Crucificado.

Que este Tiempo de Pasión sea para nosotros ocasión para orar, para meditar: también en esta santa Misa y en los días santos que se acercan.

***

Purifícanos, Señor. Purifica nuestros ojos.

Para que seamos dignos de contemplar el misterio de tu misericordia.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL 

«Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo».

Esa frase la escucharemos en el Evangelio. Es la esencia de la liturgia de hoy.

«Dios dio a su Hijo».

Podemos preguntar si hay alguien que recibe este don.

Es una pregunta y un desafío para cada uno de nosotros: recibir el don. Recibir a Dios mismo.

***

Purifica en nosotros, Señor, todo aquello que no está dispuesto a recibir el don.

Aquello en lo que estamos encerrados. Esclavos de nosotros mismos.

Esclavos de nuestra oscuridad.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


 

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Nos presentamos hoy —ante el Señor— para pedir su auxilio.

Quizá perdidos. Quizá distraídos. Quizá nuestros pensamientos y corazones están en otro lugar.

      ***

Ven, Señor. Para que estemos preparados. Para ti. Que estás presente y que vienes. A cada uno.   

Llévanos contigo a tu Monte Santo.

Purifícanos.

Purifica nuestros ojos.

Para que podamos verte.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


 
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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Cada uno de nosotros se presenta hoy ante Dios con alguna tristeza, con alguna enfermedad o con algún malestar.

Venimos para suplicarle al Señor que nos sane.

Ahora estamos en este momento preciso de encuentro, momento de purificación y de cambio.

***

***

Señor, purifícanos.

Sánanos.

Transfórmanos.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.


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