Archivos para moniciones domingo

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MONICIÓN INICIAL

El Adviento consume ya sus últimas jornadas y la venida del Señor es inminente.

Ya están encendidas las cuatro velas de la Corona de Adviento.

Ya todo está preparado.

Ahora se cumplen las profecías del Antiguo Testamento…

Nuestra mirada se dirige a Belén…

… porque puede suceder en cualquier momento.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Es necesario encontrar un momento en el que nos podamos refugiar ante lo que nos amenaza desde fuera, pero también ante lo que de oscuro y de peligroso llevamos dentro de nosotros.

El momento de la Eucaristía —de la acción de gracias, de la Palabra y del Pan que es el Cuerpo del Señor— es ese lugar de refugio, que no es huida, sino fortalecimiento.

***

Purifícanos, Señor y protégenos. Para que te esperemos con confianza.


ORACIÓN UNIVERSAL 

Poniendo nuestra vida en las manos de Dios nuestro Padre, presentémosle las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Aumenta nuestra esperanza, Señor!

1. Por nuestra Iglesia de León. Para que el Señor le conceda la alegría de las vocaciones al ministerio sacerdotal. OREMOS.

2. Por todas las naciones de la tierra. Para que superando los egoísmos colaboren en la construcción de un mundo más justo y pacífico. OREMOS.

3. Por cuantos miran al futuro con temor. Para que aprendan a tener esperanza, sabiendo que en Dios vivimos, nos movemos y existimos. OREMOS.

4. Por los que sufren. Para que el Señor venga en su ayuda, los saque de la prueba y los confirme en la esperanza y en el gozo. OREMOS.

5. Por los jóvenes. Para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS.

6. Por nuestros difuntos. Para que el Señor les conceda la paz, el descanso y la vida eterna. OREMOS.

7. Por todos nosotros. Para que no nos agobiemos ante anuncios catastróficos del fin del mundo, sino que vivamos nuestra vida en paz con Dios y al servicio de los demás. OREMOS.

Señor y Dios nuestro, acoge nuestra oración confiada. Mantén nuestros ojos abiertos a Tu presencia, y a la vida y necesidades de nuestros hermanos. Y que los dones que nos has dado nos lleven a hacer Tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Lecturas


MONICION DE ENTRADA

No estamos solos. Estamos ante Dios.

No estamos solos. Porque junto a nosotros están los que el Señor llamó nuestros prójimos.

No estamos solos, aunque cada uno lleva en su interior el misterio de su vida. Y sin embargo estamos juntos.

Pidámosle perdón a Dios y perdonémonos unos a otros todo aquello en lo que no estamos a la altura de Él y del prójimo.

ORACION UNIVERSAL

A cada petición diremos: ¡Manifiéstanos tu Amor, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que el Espíritu del Señor la purifique, la convierta a la potencia de Cristo y la transforme en Luz que alumbra las tinieblas del mundo. OREMOS.

2. Por los gobernantes de las naciones. Para que asistidos por la Sabiduría Divina promuevan leyes que procuren el bien común y el entendimiento fraternal entre los pueblos. OREMOS.

3. Por los que se sienten solos, incomprendidos, tristes o amargados. Para que pronto reciban la buena noticia del Amor inconmensurable con el que los ama su Padre celestial. OREMOS.

4. Por los matrimonios cristianos y por todas las familias. Para que se dejen inundar por el Amor de Cristo y sean hogares dichosos. OREMOS.

5. Por los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Eucaristía. Para que –llenos de amor al Cuerpo de Cristo– lo reconozcan y lo sirvan con amor en el Cuerpo sufriente de los enfermos y sus familias. OREMOS.

6. Por nuestros difuntos. Para que gocen de la plenitud del Amor junto a Dios nuestro Padre. OREMOS.

7. Por nosotros mismos y por nuestra Comunidad. Para que la revelación del Amor de Dios nos ponga en camino de conversión y de servicio a los demás. OREMOS.

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

«Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí». Así —como dice el Evangelio— un ciego le grita a Jesús que está pasando.

De alguna manera todos somos de esos que no ven. O no pueden ver. O no oyen.

***

Purifícanos, Señor. Purifica nuestros ojos. Purifica nuestra manera de pensar. Purifica nuestros corazones. Para que te veamos. Cuando pases entre nosotros. Y te sigamos.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

La santa Misa es la Palabra y el Pan. La Palabra de vida y el Pan de vida. Cada uno de nosotros llega con esa vida que tiene. Con todo lo que en ella hay de hermoso, de difícil y de doloroso. Creemos que la Palabra y el Pan tienen el poder de transformar nuestros corazones.

***

Purifícanos, Señor. Para que estemos preparados para tu venida.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Confiamos en el Señor. Creemos que Él está con nosotros. Y a la vez siempre lo buscamos. Porque siempre se nos adelanta. Nadie de nosotros lo posee en propiedad.

La Santa Misa es esa búsqueda. Pero también esa esperanza: de que Él nos encuentre, de que venga y nos transforme. Y purifique. Y fortalezca.

***

Purifícanos, Señor.


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Lecturas


MONICION INICIAL

Hemos venido a Aquel que es la fuente de la vida. Que creó al hombre no para la muerte sino para la vida. Y que alimenta esta vida todos los días. Especialmente en este su día —el Domingo— el Día del Señor que resucitó. Y precisamente hoy es este Día. Hoy es este momento. Hemos venidos por el alimento que sostiene nuestra vida.

***

Señor, purifícanos. Para que experimentemos la fuerza de tu vida.

Y recuperemos fuerzas para vivir.


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Lecturas


MONICION INICIAL

El Señor viene a nosotros también en esta Eucaristía, para compartirnos su Palabra y su Pan, que es su Cuerpo.

En la Palabra del Evangelio escucharemos dos parábolas que hablan del Reino. La Iglesia no es el Reino, sino un espacio donde —en los corazones humanos y entre los corazones humanos— ha de crecer el Reino. También por el don de Su presencia.

***

Purifícanos, Señor. Para que estemos limpios y transparentes. Para que nos dejemos tocar por Tu presencia.

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Nos reunimos hoy para adorar a un solo Dios en el misterio de la Santísima Trinidad.

Es el misterio más profundo de nuestra fe. Fuente y modelo de nuestra vida y de nuestra oración, porque nos muestra que Dios —siendo uno— es todavía más simple que la unidad. Es uno, pero no uniforme. Nosotros no lo podemos comprender, pero Él nos comprende y abraza a todos. Y nos incluye en su vida por el Hijo en el Espíritu Santo.

Que este misterio anime nuestra oración de hoy.

***

Señor, purifica en nosotros todo lo que es mezquino y no digno de ti, todo lo que es pecado. Abre nuestros corazones al misterio de tu presencia.


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Lecturas Misa de la Vigilia


Lecturas Misa del Día


MONICIÓN INCIAL

El color rojo en la liturgia de hoy simboliza el fuego y el viento: signos de los dones que el Espíritu Santo derramó sobre la Iglesia, es decir: también sobre nosotros. Dones de arriba —no producidos por los hombres— pero capaces de transformarnos.

***

Señor, derrama en nosotros tu fuego.

Tu amor.

Tu viento.

Fortalece nuestros deseos del bien.

Purifícanos de lo que hay de mezquino en nosotros.

De perezoso.

De necio.


Querido monitor/a: no cabe la menor duda de que serías capaz de leer esta Monición corriendo y con una sola respiración. Pero no se trata de eso.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Está con nosotros el Resucitado. El Señor. Que se compara a Sí mismo con una vid y a nosotros con los sarmientos injertados en Él.

Venimos aquí no como visitantes. Sino como miembros de la familia. Para unirnos todavía más estrechamente a su Palabra. A su Vida.

***

Señor, purifícanos de todo lo que en nosotros no es Tuyo. Lo que nos separa de Ti.

Únenos a Ti.

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Hoy el Señor Resucitado viene a nosotros como Pastor.

El cuarto domingo de Pascua es el Domingo del Buen Pastor. El Cordero de Dios que nos conoce y nos defiende. Porque le importamos. Y da su vida por nosotros. Y nos alimenta con su Palabra. Con su Cuerpo.

***

Purifícanos, Señor.

Nuestro Buen Pastor, tómanos.

Para que de veras seamos tuyos.

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Lecturas 


MONICIÓN INICIAL

Estos dos domingos que quedan de Cuaresma nos introducen ya en el corazón mismo del misterio de la Redención: del misterio de la Cruz.

Según una antigua tradición a partir de hoy las cruces en las iglesias se cubrían y permanecían cubiertas hasta el Viernes Santo. Para recordarnos que no somos dignos de mirar a los ojos del Crucificado.

Que este Tiempo de Pasión sea para nosotros ocasión para orar, para meditar: también en esta santa Misa y en los días santos que se acercan.

***

Purifícanos, Señor. Purifica nuestros ojos.

Para que seamos dignos de contemplar el misterio de tu misericordia.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL 

«Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo».

Esa frase la escucharemos en el Evangelio. Es la esencia de la liturgia de hoy.

«Dios dio a su Hijo».

Podemos preguntar si hay alguien que recibe este don.

Es una pregunta y un desafío para cada uno de nosotros: recibir el don. Recibir a Dios mismo.

***

Purifica en nosotros, Señor, todo aquello que no está dispuesto a recibir el don.

Aquello en lo que estamos encerrados. Esclavos de nosotros mismos.

Esclavos de nuestra oscuridad.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


 

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Nos presentamos hoy —ante el Señor— para pedir su auxilio.

Quizá perdidos. Quizá distraídos. Quizá nuestros pensamientos y corazones están en otro lugar.

      ***

Ven, Señor. Para que estemos preparados. Para ti. Que estás presente y que vienes. A cada uno.   

Llévanos contigo a tu Monte Santo.

Purifícanos.

Purifica nuestros ojos.

Para que podamos verte.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

[Los tres asteriscos (***) indican una pausa especial: hay que hacerla.]


 
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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

Cada uno de nosotros se presenta hoy ante Dios con alguna tristeza, con alguna enfermedad o con algún malestar.

Venimos para suplicarle al Señor que nos sane.

Ahora estamos en este momento preciso de encuentro, momento de purificación y de cambio.

***

***

Señor, purifícanos.

Sánanos.

Transfórmanos.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (opción 1)

La gracia y la paz — es lo que más necesitamos cuando en nuestra vida hay angustia, falta la esperanza, faltan las ganas de vivir.

Venimos aquí para tocar la fuente de poder —la fuente de amor divino— en su Palabra, en su santa Presencia.

***

Purifícanos, Señor. Para que nuestros corazones estén dispuestos a recibirte.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Venimos a Aquel que nos espera. Y para cada uno de nosotros tiene un regalo. Una palabra. Una luz. Una sonrisa.

Estemos abiertos a esto.

Y la condición de esto es la purificación de nuestros corazones.

Para que haya en nosotros espacio. Para su luz. Y para su palabra.

***

Perdónanos, Señor, todo lo que en nosotros hay de oscuro.

Purifícanos con tu luz.     


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.

Esta monición es de carácter meditativo, no informativo. Tómalo en cuenta, por favor. 


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

El lunes pasado concluimos el tiempo litúrgico de Navidad. Y ahora entramos en este color verde de la liturgia  —el color de la esperanza— que nos acompañará hasta el día 14 de febrero —el Miércoles de Ceniza— cuando iniciaremos nuestro camino cuaresmal.

Ahora iniciamos este tiempo aparentemente ordinario. Y sin embargo tan rico. Porque en él —continuamente— está presente Cristo. Que nos llama a seguirlo. Como escucharemos en el Evangelio de hoy.

***

Señor, purifícanos y apaga en nosotros toda ira, toda oscuridad.

Despierta en nosotros tu luz. Para que seamos dignos de presentarnos ante ti. Y escuchar tu voz. 


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Porque la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros —por eso— durante la Octava de Navidad celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

Es que en el plan divino —en el diseño divino sobre el hombre— está inscrita la realidad de la familia, donde recibimos la vida, donde recibimos la educación.

También Jesús iba creciendo en gracia ante Dios y ante los hombres. Como cada uno de nosotros. Y siendo Hijo de Dios, santificó la vida familiar.

***

Perdónanos, Señor, todos nuestros pecados.

Especialmente aquellos con los que herimos a nuestros seres queridos y dañamos a los que amamos.

Concédenos la gracia para cambiar.


Querido monitor/a: Los puntos (.) se entonan hacia abajo. SIEMPRE.


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