Archivos para Oración de los Fieles

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Es necesario encontrar un momento en el que podamos refugiarnos: ante lo que nos amenaza desde fuera, pero también ante lo que de oscuro y de peligroso llevamos dentro de nosotros.

El momento de la Eucaristía —de la acción de gracias, de la Palabra y del Pan que es el Cuerpo del Señor— es ese lugar de refugio, que no es huida, sino fortalecimiento.

***

Purifícanos, Señor y protégenos. Para que te esperemos con confianza.


ORACIÓN UNIVERSAL 

Poniendo nuestra vida en las manos de Dios nuestro Padre, presentémosle las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

A cada petición diremos: ¡Aumenta nuestra esperanza, Señor!

1. Por nuestra Iglesia de León. Para que el Señor le conceda la alegría de las vocaciones al ministerio sacerdotal. OREMOS.

2. Por todas las naciones de la tierra. Para que superando los egoísmos colaboren en la construcción de un mundo más justo y pacífico. OREMOS.

3. Por cuantos miran al futuro con temor. Para que aprendan a tener esperanza, sabiendo que en Dios vivimos, nos movemos y existimos. OREMOS.

4. Por los que sufren. Para que el Señor venga en su ayuda, los saque de la prueba y los confirme en la esperanza y en el gozo. OREMOS.

5. Por los jóvenes. Para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS.

6. Por nuestros difuntos. Para que el Señor les conceda la paz, el descanso y la vida eterna. OREMOS.

7. Por todos nosotros. Para que no nos agobiemos ante anuncios catastróficos del fin del mundo, sino que vivamos nuestra vida en paz con Dios y al servicio de los demás. OREMOS.

Señor y Dios nuestro, acoge nuestra oración confiada. Mantén nuestros ojos abiertos a Tu presencia, y a la vida y necesidades de nuestros hermanos. Y que los dones que nos has dado nos lleven a hacer Tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Venimos aquí porque cada uno de nosotros dice: «Jesús, en Ti confío». Venimos, así como somos. Y no somos santos.

Traemos muchas imperfecciones nuestras, nuestras debilidades.

Traemos tinieblas que hay en nosotros.

Pero confiamos en Ti, Señor. Confiamos en que Tú nos muestres cómo somos de verdad. Y esperamos que nos purifiques.

***

Purifícanos ya ahora, Señor, para que podamos escuchar Tu voz. Y recibir Tu amor.


ORACIÓN UNIVERSAL

Al Señor que hace justicia al oprimido y da pan a los hambrientos, presentémosle nuestras súplicas.

A cada petición diremos: ¡Danos un corazón generoso, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que iluminada por el Espíritu Santo muestre a todos los hombres la sobreabundante riqueza de la gracia de Cristo. OREMOS.

2. Por los que gobiernan las naciones. Para que jamás aparten a sus súbditos del camino que conduce a Cristo. OREMOS.

3. Por los que sufren y por los que están en peligro. Para que el Señor les conceda el auxilio del Ángel de la paz y los guarde de todo mal. OREMOS.

4. Por los que nada comparten y sólo tienen afanes materiales. Para que descubran las bendiciones de ser generosos con Dios y con los demás. OREMOS.

5. Por los que están en camino de conversión. Para que Dios les abra la puerta de su misericordia. OREMOS.

6. Por las personas que cuidan la limpieza y decoro de nuestro Templo. Para que su trabajo nos ayude a vivir en una continua acción de gracias. OREMOS.

7. Por nuestros difuntos. Para que el Señor les perdone sus pecados, les abra las puertas del cielo y los conduzca al lugar del descanso eterno. OREMOS.

8. Por todos nosotros. Para que se nos note —donde quiera que nos encontremos, en nuestros actos y en nuestra generosidad— que el Señor es importante para nosotros. OREMOS.

Atiende, Señor, a las súplicas de tu pueblo y concédenos lo que más necesitamos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


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Lecturas


MONICION DE ENTRADA

No estamos solos. Estamos ante Dios.

No estamos solos. Porque junto a nosotros están los que el Señor llamó nuestros prójimos.

No estamos solos, aunque cada uno lleva en su interior el misterio de su vida. Y sin embargo estamos juntos.

Pidámosle perdón a Dios y perdonémonos unos a otros todo aquello en lo que no estamos a la altura de Él y del prójimo.

ORACION UNIVERSAL

A cada petición diremos: ¡Manifiéstanos tu Amor, Señor!

1. Por la Santa Iglesia de Dios. Para que el Espíritu del Señor la purifique, la convierta a la potencia de Cristo y la transforme en Luz que alumbra las tinieblas del mundo. OREMOS.

2. Por los gobernantes de las naciones. Para que asistidos por la Sabiduría Divina promuevan leyes que procuren el bien común y el entendimiento fraternal entre los pueblos. OREMOS.

3. Por los que se sienten solos, incomprendidos, tristes o amargados. Para que pronto reciban la buena noticia del Amor inconmensurable con el que los ama su Padre celestial. OREMOS.

4. Por los matrimonios cristianos y por todas las familias. Para que se dejen inundar por el Amor de Cristo y sean hogares dichosos. OREMOS.

5. Por los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Eucaristía. Para que –llenos de amor al Cuerpo de Cristo– lo reconozcan y lo sirvan con amor en el Cuerpo sufriente de los enfermos y sus familias. OREMOS.

6. Por nuestros difuntos. Para que gocen de la plenitud del Amor junto a Dios nuestro Padre. OREMOS.

7. Por nosotros mismos y por nuestra Comunidad. Para que la revelación del Amor de Dios nos ponga en camino de conversión y de servicio a los demás. OREMOS.

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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

«Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí». Así —como dice el Evangelio— un ciego le grita a Jesús que está pasando.

De alguna manera todos somos de esos que no ven. O no pueden ver. O no oyen.

***

Purifícanos, Señor. Purifica nuestros ojos. Purifica nuestra manera de pensar. Purifica nuestros corazones. Para que te veamos. Cuando pases entre nosotros. Y te sigamos.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Como Santiago y Juan del Evangelio de hoy también nosotros queremos estar cerca de Jesús. Por eso estamos aquí. Alrededor del altar.

***

Señor, perdónanos todo aquello con lo que tapamos Tu rostro. Perdónanos por no ser testigos creíbles de Tu amor. Purifícanos, para que dignamente recibamos tu Gracia.


Después de que el Sacerdote diga la Oración Conclusiva de la Plegaria Universal, el monitor hará la Monición antes de la Colecta.Terminada la Monición inicia el Canto del Ofertorio. Favor de coordinarse con el Coro para que espere con el Canto del Ofertorio.


MONICIÓN ANTES DE LA COLECTA

Con la Colecta de hoy cooperamos en la labor Evangelizadora de la Iglesia Universal.

Agradecidos por el don de la fe, unámonos a ella con un corazón noble y generoso, confiando plenamente en nuestro Dios Providente quien ama a quien da con alegría y nos regresa el ciento por uno.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

La santa Misa es la Palabra y el Pan. La Palabra de vida y el Pan de vida. Cada uno de nosotros llega con esa vida que tiene. Con todo lo que en ella hay de hermoso, de difícil y de doloroso. Creemos que la Palabra y el Pan tienen el poder de transformar nuestros corazones.

***

Purifícanos, Señor. Para que estemos preparados para tu venida.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Confiamos en el Señor. Creemos que Él está con nosotros. Y a la vez siempre lo buscamos. Porque siempre se nos adelanta. Nadie de nosotros lo posee en propiedad.

La Santa Misa es esa búsqueda. Pero también esa esperanza: de que Él nos encuentre, de que venga y nos transforme. Y purifique. Y fortalezca.

***

Purifícanos, Señor.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

Pedimos que el Señor nos purifique. Que nos fortalezca. Necesitamos este fortalecimiento. Para cada día. Para cada decisión. Y también para esta hora bendita en la que nos abrimos a la Palabra y a la Presencia en el Sacramento del Altar de Cristo.

***

Purifícanos, Señor. Fortalécenos.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL (1)

Este es el momento más importante de toda la semana. Momento en que nos presentamos ante la verdad de nuestra vida. Ante Dios. Para buscar refugio a la sombra de sus alas. Pero también para pedir la fuerza, la energía, el perdón y el don de la vida que constantemente se renueva.

***

Purifícanos, Señor.


MONICIÓN INICIAL (2)

Hemos venido para encontrarlo. Para encontrar a Aquel que es nuestra fuerza. Para hoy. Para mañana. Para toda la vida.

¿Hay en mí un lugar para Él? ¿Estoy preparado para el encuentro? ¿Estoy dispuesto a encontrar en mí lo que me impide recibirlo hasta el extremo?

***

Pidámosle al Señor que venga. Y transforme. Y sane. Y perdone. Lo que en nosotros hay de mezquino. De estrecho. De indigno.


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Lecturas


MONICIÓN INICIAL

En el Evangelio de hoy escucharemos la pregunta de Jesús: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».[1]

Y la respuesta de Pedro: «Tú eres el Mesías». El Ungido. Esperado —consciente o inconscientemente— por cada hombre.

Porque en Él está la verdad del hombre. El sentido de su vida.

Porque en Él está —plenamente presente— el amor de Dios.

***

La pregunta es si estoy preparado para el encuentro. Con Aquel que es «mi» Mesías. «Mi» Salvación. «Mi» Verdad.


[1] Pregunta abierta: se entona hacia abajo.


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